El iPhone 11 Pro aprueba con nota alta la reválida de su cámara

Apple tenía que mejorar con urgencia varios aspectos de sus iPhone. La cámara y la batería estaban en los primeros puestos de las prioridades.

Por mirar los acontecimientos desde un punto de vista optimista, no estar en la primera oleada de periodistas (por no hablar de inluencers y otros acólitos) a los que Apple cede sus productos para probar tiene alguna ventaja. Aunque uno siempre prefiere ser de los primeros, te permite tomártelo con más calma.

Ya se han publicado unos cuantos análisis, y la presión para publicar rápidamente es mucho menor. Así que uno se lo puede tomar con más calma, por ejemplo para hacer fotos. Y es lo que he estado haciendo en distintos lugares y condiciones.

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Súper gran angular, 16:9, anochecer.

La industria del móvil ha optado por dos derroteros en cuanto a las cámaras. Por un lado, Google con sus Pixel confiaba todo a una única cámara y al software, y por otro lado, los demás, cada vez con más cámaras. Entre medio, Apple iba despacio en esa evolución y se quedaba en dos cámaras traseras. En apenas semana y media sabremos si se confirman los rumores y Google se pasa a la doble cámara trasera. Lo que sí sabemos y hemos experimentado es que Apple ha dado el salto con sus 11 Pro a la triple cámara.

Lo cierto es que la incorporación de un súper gran angular le ha venido bien. Igual que el trabajo que han realizado con el modo nocturno. Necesitaba ambas cosas para ponerse a la altura de la competencia, pero lo ha hecho como los alumnos aventajados. Con nota.

Hace unos días, en Twitter, Ángel Jiménez de Luis comentaba su temor a que la gente se pasara con el uso del súper gran angular. Lo hacía con socarronería porque se ponía a él mismo de muestra. Lo cierto es que la cámara trabaja muy bien y las capturas en formato 16:9 con este objetivo quedan espectaculares… Pero para utilizarla en las escenas adecuadas. Depende de cómo se use, sólo obtendremos edificios trapezoidales, objetos que parecen querer caerse hacia el centro de la foto o amigos con partes del cuerpo deformadas. Sin embargo, es una herramienta perfecta para paisajes y para lograr un dramatismo muy efectista, sobre todo si lo combinamos con el filtro adecuado. Y vaya por delante que no soy nada partidario de utilizar filtros.

El ultra gran angular genera un efecto dramático espectacular, que se incrementa si se usan filtros.

Triple cámara trasera

Las tres cámaras traseras son un súper gran angular (distancia focal de 13 milímetros) que cubre 120 grados, con un sensor de 12 millones de píxeles y una apertura de diafragma de f/2.4; un gran angular (distancia focal de 26 milímetros), más luminoso que el anterior: f/1.8, con la misma resolución del sensor y estabilización óptica de imagen, y un tele de dos aumentos (52 milímetros), con una apertura intermedia (f/2.0), igual resolución y también con estabilizador óptico de imagen.

Apple_iPhone-11-Pro_Most-Powerful-Advanced_091019En los móviles no sólo hay que contar con opciones, sino poder seleccionarlas de una forma rápida e intuitiva. Puedes contar con una gran cámara en el móvil y ser incapaz de sacarle el mínimo partido, más allá de hacer fotos en automático porque no sabes cómo manejarla. El cambio entre las tres cámaras del iPhone 11 Pro requiere un único paso, es inmediato y no implica cambios de color.

Con el súper gran angular, la cámara de los iPhone recupera puestos, pero lo complementa salvando otra diferencia importante: ahora sí incorpora un modo noche que funciona bien. De hecho, muy bien. He visto y he probado modos nocturnos en la competencia que llegaban a convertir la noche en día. Y no. No se trata de eso en absoluto. Lo que a mí me atrae de este modo es que manteniendo el ambiente nocturno, oscuro, o de tiniebla, se puedan apreciar detalles, caras, objetos… Así funciona el iPhone 11 Pro. No convierte la noche en día, sino que la ilumina manteniendo tonos naturales.

Combinación de varias imágenes

El truco de este modo está no sólo en el objetivo. Cuando se realiza una foto nocturna, la cámara activa el estabilizador óptico de imagen y realiza varias tomas. Aquí entra en juego la potencia del nuevo procesador A13 Bionic. Se combinan las imágenes eligiendo las zonas más nítidas de cada toma, las mejor iluminadas… y se combinan en una única fotografía. Eso sí, no son instantáneas. Hace falta entre uno y tres segundos en función de lo oscuro que esté. Si queremos aumentar la exposición, a pesar del buen trabajo del estabilizador de imagen, habrá que recurrir a un trípode.

Sin salir de la fotografía, aumentan las posibilidades de edición de las capturas en el propio móvil, tanto si se trata de foto como de vídeo. Y por cierto, ahora se puede grabar en resolución 4K hasta a una velocidad de 60 imágenes por segundo. En el modo vídeo añade zoom de audio, que enfoca los micros en la zona sobre la que hacemos zoom.

Por lo que se refiere a la cámara delantera, lo que más ha llamado la atención es lo que en Apple llaman ‘slofie’. Vienen a ser autovídeos en cámara lenta. Ya se sabe lo que se puede conseguir con una buena melena, un ventilador o secador de pelo a tope, un foco y una cámara de vídeo… Pues eso, pero al servicio del autovídeo o como quiera que se termine llamando esta modalidad de selfie.

Potencia en seis núcleos

Decir que Apple va por su cuenta es una perogrullada. Lo sabe todo el mundo. Por ejemplo, hasta los terminales de gama media que utilizan el sistema operativo Android emplean procesadores de ocho núcleos. Pues el A13 Bionic del iPhone 11 Pro es de seis núcleos. ¿Quiere decir que su rendimiento es peor? Y más: ¿cuatro gigas de RAM? Los mismos móviles de gama media ya están migrando a seis o más. ¿Se mueven con menos fluidez los iPhones que los Galaxy, por poner un ejemplo?

La respuesta a las dos preguntas anteriores es negativa. De hecho, los diferentes benchmarks se encargan de mostrar al A13 Bionic como superior sin paliativos a los Snapdragon 855. Si bien en las presentaciones de Huawei no se cortan y comparan el rendimiento de sus terminales con los de Apple (y los de Samsung también), Apple hizo lo propio en la del iPhone 11. El A13 Bionic superaba de largo al A12 Bionic que, a su vez, ganaba por varios cuerpos al Snapdragon 855 que se mostraba superior al Kirin 980…

Capacidad de proceso, gráfica e inteligencia artificial es lo que necesita un móvil para poder trabajar con las imágenes como hace el iPhone 11 Pro. Y también una pantalla en condiciones para mostrar el resultado.

OLED, con ‘notch’ y marcos

La pantalla (elegí el ‘pequeño’, de 5,8 pulgadas de diagonal) es una OLED de alto rango dinámico. Tanto en el 11 Pro, como en el Max la densidad es la misma: 458 puntos por pulgada. Para lograla, el pequeño tiene 2.436 píxeles por 1.125, con un contraste de dos millones a uno. En cuanto al brillo, sube hasta los 800 nits para poder ver la pantalla en exteriores y alcanza los 1.200 para poder mostrar imágenes en HDR. La experiencia es muy buena. Se puede compartir pantalla en exteriores, algo no muy común.

La batería de los iPhone es un punto tradicionalmente débil. Dándole tralla es raro que llegue al final de la jornada sin haber necesitado un chute energético a media tarde. Incluso Samsung ha llegado a hacer anuncios en los que se veía a usuarios de móviles de Apple pegados a las paredes para cargar sus iPhone. La compañía coreana ponía el dedo en la llaga al llamarlos wall haggers, abraza-paredes, cuando lanzó el Galaxy S5.

El iPhone 11 es un poco más grueso que el X: 8,1 milímetros frente a 7,7. Parte de ese grosor se debe al mayor tamaño de la batería. A cambio, da entre cuatro y cinco horas más de vida al móvil. Los modelos Pro y Pro Max incluyen en la caja un cargador de 18 vatios que permiten cargar el 50% de la batería en media hora.

Acero y cristal

Excepto por las cámaras de la parte trasera y el grosor, el diseño es el mismo que el del iPhone X. La parte frontal es idéntica, con los mismos marcos, que ya se van quedando un poco gruesos en comparación con lo que hace la competencia y con un notch (la muesca en la parte superior de la pantalla en la que asoman cámaras y sensores) bastante grande. Es cierto que, gracias a ese conjunto de cámaras y sensores el reconocimiento facial es el mejor del mercado. En Apple están tan satisfechos de su seguridad, fiabilidad y rapidez que siguen prescindiendo del escáner de huellas.

Construido en acero inoxidable y cristal, y con una resistencia al polvo y al agua IP68 (cuatro metros de profundidad durante un máximo de media hora), es súper sólido en la mano, pero también algo pesado (188 gramos el pequeño y 226 el Max). Probablemente, el color más bonito sea el verde y tras él, el gris espacial. ¿Que si me gustan las tres cámaras traseras estéticamente? Me parece un diseño industrial. En una superficie minimalista, ese bloque cuadrado que sobresale con las tres cámaras bien grandes, el flash y el sensor de profundidad… Me tengo que acostumbrar.

A propósito del 5G

Tiene conectividad para todos los gustos… excepto 5G. Dicen que el 5G todavía es una promesa, que empezará de verdad a partir del año que viene… Lo cierto es que en España, Vodafone lo oferta en 16 ciudades, pero Apple tenía un problema con dos caras: había confiado en Intel para desarrollar los módems 5G, pero las soluciones que le daban no eran buenas, no pasaban el listón de Apple. La única posibilidad era Qualcomm, pero Apple y Qualcomm estaban enfangados en litigios por patentes. Una tercera posibilidad, la que puede ser la definitiva, era que Apple comprara la división de módems de Intel y que lo hagan mejor que hasta ahora. Lo que está claro es que no veremos un iPhone 5G este año.

Apple Watch Series 5

Apple_watch_series_5-compass-screen-091019Si me preguntaran qué me gustaría que mejoraran en el Apple Watch, diría: mayor duración de la batería y, probablemente, un modelo circular, no sólo cuadrado. Pues no. Las novedades del Apple Watch Series 5 son una pantalla ‘always on’, la brújula incorporada y nuevos materiales, como el acero y la cerámica.

Por más que me lo han explicado, la pantalla siempre encendida no me aporta mucho. En lugar de apagarse, cuando bajas la muñeca se atenúa y en lugar de actualizar la pantalla constantemente, lo hace cada segundo. En determinadas actividades puede resultar útil, pero no lo considero una actualización mayor.

Lo mismo sucede con la brújula: bienvenida sea y es útil en aplicaciones de navegación. No hace falta dar unos pasos en un sentido para poder ubicarte en el mapa. Ya estás bien posicionado con la brújula de a bordo.

Con respecto a la batería, lo que han avanzado controlando la eficacia de los componentes se lo lleva el consumo algo mayor de la pantalla siempre encendida. Vamos, que dura prácticamente lo mismo. O incluso un poco menos que el anterior modelo. Sí o sí, el reloj a la cuna de carga al acostarse. De hecho, excepto para probar cómo funciona, no me controlo la calidad del sueño porque el reloj está en su base.

Los precios

El iPhone Pro arranca en 1.159 euros con 64 gigas de almacenamiento. El Max, en los 1.259 (pantalla de 6,5 pulgadas).
Los Apple Watch de aluminio cuestan 449 euros; los de acero inoxidable, 799.

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