Philips presenta… La ‘Máscara del sueño’

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Si tienes entre 20 y 55 años, tienes el sueño ligero y te levantas como si no hubieras descansado lo suficiente, la Philips SmartSleep te puede echar una mano.

Philips hace algún tiempo decidió que su futuro iba por el camino del cuidado personal y la salud: belleza, alimentación, cuidado dental, iluminación… y ahora se mete con el sueño. Parece ser que mediante ciertos tonos en una intensidad no detectable para el oído humano estimulan las ondas del sueño profundo y se descansa mejor.
Si no viniera avalado por Philips, que ya tiene una larga trayectoria en equipamiento para salud no sólo en el hogar, el que suscribe este artículo tendría más de un reparo en difundir este equipo, pero la compañía holandesa se basa en estudios clínicos y en los datos de “más de 2.800 millones de noches de sueño recopilados por Philips en la última década”. A pesar de todo, los equipos que tienen que ver con la salud hay que tomarlos con prevención.
Mascara2La SmartSleep es una especie de máscara, más bien una diadema, dotada de dos sensores encargados de detectar la fase de sueño en la que se encuentra el usuario, un sistema de monitorización y de almacenaje de los datos del sueño y un generador de tonos no audibles que estimulan las ondas del sueño. Dicen que en los ensayos de doble ciego realizados, algunos usuarios experimentan mejoría en el sueño, en la energía y la memoria desde la primera noche de uso, algo que constata el 80% de los participantes al cabo de las dos primeras semanas de uso.
No se trata de un equipo para combatir el insomnio, sino de mejorar el descanso en aquellos que duermen poco. La SmartSleep, ya disponible en Estados Unidos y Alemania y que cuesta 450 euros, funciona durante la noche sin conectarse a móviles o tabletas. Los datos acumulados se pueden descargar al levantarse en el móvil para comprobar la evolución del sueño.
Sin llegar a probarlo, tiene un par de inconvenientes previos: no me veo durmiendo con una diadema de fieltro (sobre todo en verano en nuestras latitudes). El segundo inconveniente es que hay que reemplazar cada dos o tres días la pieza de los sensores en contacto con nuestra piel. La máscara del sueño viene con 30 de estos adhesivos y cada repuesto de 30 unidades cuesta (al menos en Estados Unidos) 30 dólares.

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