OnePlus 6T, una puesta al día profunda

El paso del OnePlus 6 al 6T no sólo implica aumento de pantalla y batería, el cambio más significativo es la incorporación del muy premium escáner de huellas bajo la pantalla.

OnePlus fueron los primeros que “democratizaron” las prestaciones de los móviles de gama alta. Lograron poner en el mercado, mediante compra on line o importaciones paralelas, terminales con características premium a precios asequibles. Y no han abandonado esa dinámica.

Sin embargo, ya no están solos en esa corriente. Ahora hay un poblado cardumen que nada en las mismas aguas. Y la competencia ha sido tan hábil que ha logrado reducir aún más los precios. De hecho, este OnePlus 6T se puede comprar a partir de 549 euros, una cifra que se queda a medio camino entre los más de 1.000 euros de los topes de gama de Apple, Samsung o Huawei y los PocoPhone de Xiaomi, por ejemplo.

¿Vale esos 549 euros? Si partimos de que un Samsung vale los 1.000 euros que estamos dispuestos a pagar por él, este 6T sí los vale, tanto por características técnicas, como por materiales y diseño y por el rendimiento que logra.

Las grandes marcas cada vez dan menos importancia a la comunicación de las especificaciones. Incluso en los grandes actos de presentación se quedan en una transparencia final, como si fueran los créditos finales de una película que pocos leen: letra pequeña, público levantándose, luces encendidas… Parece más importante la literatura alrededor de un terminal que el móvil en sí mismo.

Características de móvil ‘Premium’

El OnePlus lleva el procesador más potente de los que dispone hasta ahora Qualcomm para móviles, el Snapdragon 845 Snapdragon, con tecnología de 10 nanómetros, ocho cores y GPS Adreno 630. Lo acompaña con dos posibilidades de memoria RAM: 6 u 8 GB y dos capacidades de almacenamiento: 128 y 256 GB. En cualquiera de los dos casos, el comportamiento del móvil es impecable. Pero, a pesar de vivir en la era de la nube, hay que tener en cuenta que el 6T no lleva bandeja para tarjetas de memoria, así que conviene pensar si nos basta con los 128 o necesitaremos más.

La capacidad de la batería también le pone en uno de los puestos de cabeza del mercado. Presume de 3.700 miliamperios, lo que le da de sobre para un día de uso. Si se prevé un día muy intenso, podemos llevar el cargador y recuperar en media hora el 50% de la batería.

La ecuación es sencilla: gran pantalla = gran espacio para batería, pero = alto consumo. Y la pantalla de este terminal es de 6,41 pulgadas, con un ratio de pantalla del 86% (el 86% de la superficie del móvil es pantalla) y un formato de 19,5:9, es decir que es algo más alto que el doble de la anchura. Gracias a este formato todavía puede manejarse, mal que bien, con una mano. La resolución es de 2.340 x 1.080 píxeles y está protegida por Corning Gorilla Glass, versión 6.

Modo retrato, nocturno…

Para las cámaras, que cuentan con asistencia de inteligencia artificial, han acudido a Sony como tantos otros. La cámara principal es dual (y parece que con eso es suficiente): un sensor de 16 millones de píxeles de 1,22 µm de tamaño (las hay más luminosas que apuestan por píxeles mayores, de 1,4 µm), con estabilizador óptico de imagen. La apertura de f/1,7 puede compensar el tamaño del píxel.

La segunda cámara trasera aumenta la resolución a 20 megapíxeles, mantiene la apertura en f/1,7 y reduce un poco más los píxeles hasta un tamaño de 1 µm. Consiguen resolución de vídeo hasta 4K, cámara superlenta, efecto de desenfoque de fondo… y han añadido un nuevo modo nocturno. No es tan espectacular como el del Pixel 3 de Google que convierte la noche en día y es algo lento al capturar la escena, lo que obliga a mantener el móvil fijo.

La cámara para selfies es de 16 megapíxeles, autoestabilizada, con f/2,0 y píxeles de 1 µm. (Para valorar la luminosidad de una cámara, cuanto menor sea el f y mayores los píxeles, mejor). Por supuesto tiene los dos imprescindibles del momento: modo belleza y retrato.

Reconocimiento facial

Si comparáramos hasta aquí el OnePlus 6T con el 6, sería como el juego de las diferencias: apenas las hay. La gran diferencia está en la colocación del escáner de huellas bajo la pantalla, al estilo del Mate 20 de Huawei. Hasta la fecha, muy pocos fabricantes lo montan y permite como extra liberar la parte trasera del teléfono de un elemento. La cubierta trasera del 6T es una lámina de cristal con las terminaciones curvadas de la que sólo sobresale un milímetro la cámara dual.

La otra diferencia apreciable entre el 6 y el 6T (además del tamaño de pantalla y el lector de huellas) está en el frontal. El recién llegado tiene un flequillo muy pequeño; han reemplazado esa muesca rectangular que muerde la pantalla en la parte superior para encajar la cámara frontal y los sensores necesarios por una gota bastante más pequeña. De hecho, lleva a preguntarse cómo logran el desbloqueo por reconocimiento facial.
El reconocimiento facial no se basa en una fotografía, sino que necesita medir la profundidad del rostro, cuencas de los ojos, nariz… Para ello tiene diversos elementos además de la cámara: proyector de puntos, cámara láser para medir la profundidad… y eso necesita espacio. El 6T no tiene ese espacio y es capaz de reconocer mi rostro para desbloquear el móvil tanto con las gafas que llevo de serie como cuando me las quito. Eso sí, en ambientes oscuros, reacciona peor.

Escáner de huellas

En cuanto al escáner de huellas bajo la pantalla, es rápido pero no instantáneo y tengo la sensación de que se apoya en el reconocimiento facial. En el vídeo que acompaña a este texto se ve que cuando se pulsa muy poco tiempo en la zona del escáner, activa el procedimiento de desbloqueo, pero acude al de reconocimiento de rostro.

Sabemos que la superficie de cristal de este terminal está protegida pro Corning Gorilla Glass y parece bastante bien sellado, pero en ningún momento, la marca comunica su clasificación IP, es decir, su nivel de resistencia ante el polvo y el agua. Literalmente dice: “Con una resistencia al agua y al polvo mejorada (…) ¡Pero nada de bañarte con él!“.

La versión más barata es la de seis gigas de RAM y 128 de almacenamiento, cuesta 549 euros; si subimos a ocho gigas de RAM, pasa a 579 y el modelo más caro es el que cuenta con ocho gigas de RAM y 256 de almacenamiento y cuesta 629 euros.

Está disponible en tres colores: negro pulido, negro mate y rosa. O, como prefieren llamarlos: mirror black, midnigth black y thunder purple (por cierto, éste ya está fuera de stock)

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