¿Es el taxi un negocio en vías de extinción?

La guerra entre el sector del taxi y las compañías de VTC oculta la imposibilidad de adaptarse a un cambio tecnológico que está transformando el transporte urbano.

Cabify se ha ido de Barcelona. Antes de su cese de operaciones era un negocio que se basaba en la sobreexplotación de sus trabajadores: 70 horas semanales para poder alcanzar la facturación necesaria. Lo mismo sucede, dicen, con el mundo del taxi. En Barcelona y en Madrid. Uno toma un taxi y no es raro que el conductor si es comunicativo termine hablando de la cantidad de horas que tienen que trabajar.

Normal. Más de 15.000 licencias de taxi para la ciudad de Madrid. En Nueva York hay menos de 13.000 taxis amarillos (hay que sumar los verde lima que operan en ciertos barrios). Jornadas de 16 horas y más de 200 kilómetros de recorrido por la ciudad a la búsqueda de clientes, la mitad sin carga. Como negocio, teniendo que pagar 150.000 euros por una licencia traspasada más el coche, más el combustible… prácticamente ruinoso, aunque alguien hará dinero.

Hay que establecer reglas del juego justas. Pero ¿es justo que un taxista o un chófer de VTC deba conducir 16 horas?

Es probable que todo el problema derive de la superabundancia de licencias concedidas. No parece muy normal que Madrid, con un buen sistema de transporte público, tenga más licencias de taxi que Nueva York. Tampoco es normal que eso lleve a que circulen permanentemente en búsqueda de clientes cuando la tecnología permite conocer en tiempo real dónde hay un taxi cercano, cuánto tardará en llegar para recogernos e incluso cuánto nos costará al menos aproximadamente la carrera.

Porque la guerra del taxi va más allá de una licencia de Vehículo de Turismo con Conductor (VTC) por cada 30 de taxis o establecer tiempos mínimos de 10 o 15 minutos para solicitar un Cabify o un Uber. La cosa va de adaptarse o no a los cambios tecnológicos que afectan a tu negocio. Lo sabemos bien en periodismo, aunque todavía no hayamos dado con la puerta de salida.

“El traspaso de la licencia es nuestra jubilación”, dicen. Pero ni eso. Es muy probable que la generación que está entrando ahora en este sector sea la última en la que los traspasos de licencia sean altos. De aquí a que se jubilen los nuevos conductores el coche autónomo ya estará circulando por nuestras ciudades. Y es más que probable que la primera víctima del coche autónomo sean los taxis.

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