Motorola G7 Power, tú eliges: ¿batería o cámara dual?

El G7 Power de Motorola aporta una enorme batería de 5.000 miliamperios, pero a cambio deja otras características por el camino.

La verdad es que es una pena, una lástima. Con lo fácil que habría sido tomar el G7 con todos sus elementos y sus características y hacerlo un poco más grueso para meterle una gran batería. Pero no. ¿Problemas de ingeniería? No lo creo. Es más probable pensar que tal vez habría un riesgo de canibalización o que el precio se dispararía algo por encima de lo que marca esta gama de Motorola.
El precio de salida de este G7 Power son 209 euros, frente a los 249 del G7 a secas. El Power aporta batería, mucha batería. Es un móvil para los que no se pueden despegar de una pantalla a tope de brillo y mantienen el procesador en situación de estrés permanente. Son 5.000 miliamperios de carga, 1.000 más que los últimos topes de gama y 2.000 más que el propio Motorola G7. Además, en la caja incluye de serie un cargador de 15 vatios con el que se pueden conseguir nueve horas de batería con un chute de 15 minutos.
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A cambio, la primera consecuencia es un móvil más grueso que los convencionales y también más pesado, aunque no tanto como si sumamos al terminal una batería externa. Mide algo más de nueve milímetros de grosor (9,3 mm) y pesa cerca de los 200 gramos (193 g). Si lo comparamos con el G7 son 20 gramos más. Y eso se nota.
Si eres de los previsores que utilizan funda de protección -lleva una transparente en la propia caja- no echarás de menos el cristal de la cubierta trasera. En este Power se ha recurrido a un material plástico, aunque da el pego.
También se ha recortado en otros aspectos que a más de uno le van a resultar más importantes. Uno de ellos es casi estético: la muesca para colocar el altavoz, la cámara frontal y otros sensores en la pantalla -de 6,2 pulgadas y resolución HD+ (1.570 x 720 píxeles)- es de tipo flequillo. No es muy grande, pero molesta más que los que tienen forma de gota o los que taladran la pantalla.
El otro aspecto puede ser algo más serio: la cámara trasera ya no es dual. Mantiene el sensor de doce millones de píxeles, pero no el de cinco que le permite medir la profundidad de las fotografías para lograr el famoso efecto Bokeh. Para conseguir el desenfoque de fondo y que el personaje central destaque hay que recurrir al software.
El escáner de huellas está en la parte trasera y aparece camuflado con el propio logo de Motorola. Permite desbloquear el equipo con reconocimiento facial, aunque conviene saber que, con la excepción de algún -o un- modelo, es un sistema mucho menos seguro que la huella o el propio PIN.
En definitiva, es un terminal con buenas características, excelente precio y gran batería. Especialmente creado para los hiperactivos del móvil.
 

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