Móviles LG: ésta es la buena

Los responsables de la división de telefonía móvil de LG tienen el pálpito de que ahora, sí. Tienen buen producto, tienen gama y los problemas de Huawei le dejan un hueco.

No hay mal que por bien no venga. Sobre todo si el mal es ajeno. El ataque frontal que ha lanzado la Administración Trump contra Huawei ha tenido como consecuencia inmediata una disminución de ventas de terminales de la marca china. En España, esa reducción ronda el 30%, según ha reconocido el director de consumo de la compañía, Pablo Wang.
Dicen que el ideograma chino para crisis reúne dos conceptos: peligro y oportunidad. Pues bien, lo que es un peligro para la propia Huawei en esta crisis es una oportunidad para la competencia. Es muy probable que Samsung sea el mayor beneficiado del descenso de ventas del gigante chino. No sólo no ha sido señalado por la Administración estadounidense, sino que tampoco es chino y se aleja del peligro de contagio que pueden vivir otras marcas del mismo país, desde Honor, por motivos obvios (es la segunda marca de Huawei), hasta Xiaomi, Oppo, OnePlus…
Al igual que Samsung, LG es una compañía coreana y eso la pone fuera del punto de mira de Trump en su guerra contra los intereses comerciales chinos. Pero es evidente que no basta con que haya una oportunidad en el mercado; también hay que tener producto. Y en un sector tan competitivo como el de los teléfonos móviles, no basta con que sean unos terminales correctos; tienen que ser buenos. Mejor, muy buenos. Y, además, marcar unos precios adecuados para enfrentarse precisamente a los que ha ido fijando la competencia china.
La pregunta ahora es: ¿tiene esos terminales LG? Por lo que mostraron la semana pasada, la respuesta es sí. Y, además, parece que sus grandes clientes (el canal de distribución para que nos entendamos, que son en gran medida los que van a dirigir hacia dónde se oriente el consumidor), también estiman que LG ahora sí puede aspirar a abrirse un hueco.

Las armas de LG

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Trasera del Q60 con la triple cámara y el escáner de huellas.

Sus armas son el LG Q60, el G8s ThinQ y el V50 ThinQ. A falta de que se concreten algunos aspectos de comercialización de los dos últimos, precio incluido, destaca el PVP que marca el primero de estos tres.

El Q60 es un equipo con buen diseño, pantalla de 6,3 pulgadas con resolución HD+, triple cámara trasera (16 megas autofoco y detección de objetos, 5 megas con gran angular y dos megas para medir la profundidad), cámara frontal de 13 megapíxeles, batería de 3.500 miliamperios… y características como Echo Playback, que permite atenuar la pantalla para que no consuma tanta batería cuando se escuchan videoclips. Muy orientado a los más jóvenes, el precio es de 279 euros. Prometo un análisis de este móvil en unos días, pero ya puedo adelantar que es una muy buena opción.
La gama G es la más alta de la compañía, equivalente a los Galaxy S de Samsung o la gama P de Huawei. El modelo de este año es el G8s ThinQ, un terminal que estará en el entorno de los 1.000 euros y que LG ha colocado bajo su reto Smart Green (de ahí la “s” del nombre). Irá con los componentes más selectos del mercado: pantalla OLED de 6,2 pulgadas, cinco cámaras, procesador Snapdragon 855, sonido envolvente, batería de 3.550 miliamperios…

En manos de los operadores


Sin embargo, el terminal que más llamó la atención en el Mobile World Congress fue el V50. Primero porque es compatible con las redes 5G (funcionará con las 5G, pero también con las actuales). Pero sobre todo llamó la atención por su capacidad Dual Screen. Es cierto que en un primer momento, este sistema de doble pantalla quedó eclipsado por las pantallas plegables del Samsung Galaxy Fold y del Huawei Mate X, pero ahora parece una buena opción.
Con unas características similares (en algunos puntos superiores) al G8, el punto diferencial de este V50 ThinQ 5G es la pantalla doble. Resulta curioso que siendo el primer fabricante que ha lanzado un televisor enrollable, LG opte por un sistema de dos pantallas en lugar de una única plegable. La Dual Screen es una funda para el V50 en la que se ha montado una segunda pantalla un poco más pequeña: 6,2 pulgadas en lugar de las 6,4 del móvil y con resolución full HD. Es una pantalla “tonta”. Depende enteramente de su conexión con el móvil tanto para la inteligencia como para la batería (por cierto, es de 4.000 miliamperios).
La idea es utilizar la segunda pantalla como un complemento. Por ejemplo, se puede convertir en un joystick (todos los juegos compatibles con un joystick BlueTooth son también compatibles con el LG Joystick en la segunda pantalla), leer un libro a doble página, seleccionar qué imagen se quiere capturar, multitarea a doble pantalla para Mapas, correos…
Son muchas las aplicaciones para las que se ha preparado esta LG Dual Screen e irá incorporando más. Lo que no es fácil de entender es por qué LG deja en manos de los operadores, al menos “de momento”, la decisión de si el V50 se comercializará con o sin la Dual Screen. Es cierto que, como terminal 5G, depende de los operadores que son quienes deben establecer las tarifas -las redes 5G todavía no están encendidas excepto en ciudades piloto y sólo Vodafone ha manifestado su intención de lanzar tarifas comerciales este año-. Sin embargo, es totalmente retrocompatible. Es decir, funciona en las redes 4G, 3G… Si se obvia esta característica de doble pantalla, se queda como un gran terminal de alta gama, pero sin una función diferencial, que es lo que buscan todos los fabricantes: diferenciarse de la competencia, ofrecer algo único y que se pueda apreciar como un valor añadido.

Caso Huawei: un poco de tranquilidad

Tras las dos semanas de vértigo, parece que este lunes, Huawei puede tomarse un respiro. Habrá que esperar para ver si influye en el ánimo de los usuarios y las ventas dejan de caer y si es sólo la calma antes de la tempestad, pero el caso es que las puertas que se le fueron cerrando al gigante chino comienzan a abrirse.
Tal vez lo más significativo de esta relajación es la readmisión del Huawei Mate 20 Pro en el programa de betas de Android Q. Antes de lanzar la versión final de cada nuevo sistema operativo, Google libera betas para que los fabricantes las prueben en sus terminales. Ahora, de una forma un tanto paradójica debido a la inclusión de Huawei en la lista negra, podrá acceder a este Android Q preliminar.
En la misma línea, otras asociaciones a las que pertenecía Huawei, como la WiFi Alliance o el BlueTooth SIG, han vuelto a admitirlo en su seno.
Hay analistas que ven en estas acciones señales de acercamiento de cara a la más que previsible entrevista entre Trump y el presidente chino Xi Jinping en la reunión del G20 prevista para finales de este mes.

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