Motorola quiere reinar en la gama media

Tiene terminales para competir en la división de honor, pero Lenovo ha decidido que en España donde van a competir es en la gama media. Para este verano, el modelo es el Motorola One Vision.

Motorola tiene teléfonos móviles en todas las categorías, desde terminales de entrada hasta los Moto Z, superfinos y compatibles con los Moto Mods. Pero el terreno en el que se quieren batir el cobre -decisiones estratégicas que para un humilde junta letras son difícilmente comprensibles- es el de la gama media.

Y es que este territorio, el de la gama media, es el más competido, en el que más marcas se enfrentan y no siempre tiene unos márgenes comerciales que la hagan rentable. Pero ahí es donde se encuadra el Motorola One Vision, un terminal que he llevado conmigo durante las últimas tres semanas.

Para empezar, soy casi fan de Android One. Supone compartir las ventajas del Andorid puro, con los compromisos de actualización de versiones completas de sistema operativo y de seguridad, con cierta autonomía para agregar una personalización controlada y ciertas aplicaciones.

Programa Android One

Motorola lo ha hecho bien en este sentido. Se pueden aplicar pieles algo diferentes (colores, iconos…) y se incluyen funciones del modo Moto. Así quienes estén acostumbrados a utilizar móviles Motorola no echarán en falta los gestos para activar la linterna o para hacer capturas de pantalla.

Pero esto es algo que suele pasar totalmente desapercibido para el consumidor. Lo primero que mira es el precio y el tamaño (además de la marca, que en este país somos muy marquistas) y después el diseño. Luego, si acaso, entrará en otros matices como la cámara, la capacidad de almacenamiento y la batería. Y ¿el 5G? Todavía no es un tractor de ventas, sobre todo en el mercado libre.

Si seguimos este orden, el Vision va cumpliendo bastante bien. Para empezar, tiene un precio que lo posiciona bastante bien: 299 euros, precio oficial, aunque mientras escribo estas líneas, en Amazon está a 270.

Un formato poco común

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La pantalla tiene 6,3 pulgadas de diagonal con un formato 21:9. Es muy alto. En lugar de flequillo, la cámara se asoma al exterior por un agujero taladrado en la pantalla.

Por lo que respecta al tamaño, bien con peros. El apellido de este terminal es Vision y se lo debe a dos aspectos: la pantalla y la cámara. La pantalla es el factor clave para el tamaño de un móvil. En este caso es de 6,3 pulgadas, de los más grandes de su gama, pero en Lenovo han optado por un formato poco común para diferenciarse: 21:9. Es el formato cinematográfico, el que se elige para rodar películas. Pero habitualmente, vemos pelis y series digeridas por plataformas como Netflix, HBO, Movistar+… y no, la verdad es que no hay mucho contenido en este formato. Al final, se va a desperdiciar un trozo de pantalla.

Ese formato de 21:9, en lugar del 16:9 bastante más común, hace que el terminal sea bastante alargado. Es proporcionalmente más largo que la competencia, aunque esto tenga como ventaja que es más fácil de sujetar ya que es más estrecho, pero hay zonas de la pantalla a las que no se puede llegar cuando se maneja con una mano.

La pantalla tiene una resolución más que aceptable: Full HD + y un brillo que permite ver el contenido a plena luz del día. Y aquí, en la pantalla, incluye una de las características de móvil de alta gama: en lugar de lucir un flequillo en la parte superior, la cámara frontal asoma por un agujero realizado en el ángulo superior izquierdo. De esta forma, a pesar de que el marco inferior sigue siendo bastante más pronunciado que los laterales y el superior, da un ratio de pantalla de los mejores de su clase, por encima del 82%.

Como buen terminal del programa Android One, disfruta de la posibilidad de regular los colores de la pantalla en tres niveles: natural, mejorados y saturados. Yo me quedo entre el primero y el segundo. El color mejorado es más vibrante, pero menos real. Y el saturado, como su propio nombre indica: como si fuera un efecto Kodak Gold.

Metal y cristal, un terminal con aspiraciones

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La trasera es, al estilo de los terminales de gama alta, de cristal. En este caso, el color es bronce, pero hay otro azul. Las cámaras -de 48 y 5 millones de píxeles respectivamente- sobresalen más de un milímetro de la superficie. Bajo las cámaras y en posición centrada, se encuentra el escáner de huellas digitales. Está en una posición muy cómoda y cumple su función. También se puede desbloquear con la cara, pero no es muy seguro.

Apuntábamos al diseño como el tercer aspecto a la hora de elegir un terminal. Pues lo cierto es que es chulo. De frente destaca mucho el hecho de no tener flequillo y que la pantalla llene casi toda la superficie. Ya de un vistazo entra por los ojos: parece Premium. Cuando le damos la vuelta, sorpresa: trasera de cristal. Otro punto. Es cierto que puede ser más frágil, pero es una característica de gama alta. Le falla que sea un poco más grueso que la competencia. Se queda en los 8,7 milímetros. Aunque, a cambio, tiene conector para audio de 3,5 milímetros. Y también es algo más pesado que la media de su categoría (también tiene una pantalla mayor): 180 gramos.

En la trasera destaca también la cámara: dual, con gran apertura de diafragma y un sensor de 48 millones de píxeles en la principal y de cinco millones en la secundaria. Centrado con respecto a la anchura y debajo de la cámara (está colocada en el ángulo superior izquierdo) está el escáner de huellas, lugar que se ha aprovechado para colocar el logo de Motorola.

En cuanto al color, el que nos han cedido es un bronce oscuro (gradiente de bronce) realmente bonito. Hay otro modelo azul (gradiente de zafiro).

Más que visión nocturna, buen modo retrato

Se apellida Vision, como decíamos, tanto por la pantalla como por la(s) cámaras. Con respecto a estas últimas, en Motorola apuestan mucho por la visión nocturna, sin embargo, a mí me parece que logra mejor trabajo con los retratos y con la propia interfaz de la cámara, por cierto, uno de los añadidos propios al Android Pie. Es fácil de utilizar e intuitiva. La cámara principal de 48 megapíxeles con apertura f/1.7 es muy luminosa por sí misma y tiene estabilizador óptico de imagen. Puede grabar vídeo en resolución 4K. Está apoyada por una lente de cinco megapíxeles.

La cámara para selfies cuenta con un sensor de 25 millones de píxeles pero con una apertura de f/2.0 menos luminosa que la trasera.

El trabajo de las cámaras, en diversos modos, se apoya en inteligencia artificial. En el modo noche consigue meter mucha luz, pero a cambio baja enormemente la definición.

Ambas cámaras, delantera y trasera, trabajan con tecnología Pixel Binning (Quad Pixel). En buenas condiciones de luz dan resoluciones altas, pero cuando el ambiente es oscuro, se utilizan cuatro píxeles conjuntamente para atrapar más luz. La imagen resultante es más luminosa pero con menor resolución.

Con un procesador de Samsung

En cuanto a las tripas: lleva el procesador Exynos 9609, con ocho núcleos a 2,2 GHz. Es un chip de Samsung que se desenvuelve con soltura incluso en juegos, apoyado en una GPU (procesador gráfico) MP3 Mali G72 y en cuatro gigas de memoria RAM (aquí podrían haber sido un pelo más generosos). En cuanto al almacenamiento, tiene una memoria interna considerable: 128 GB que se puede incrementar con tarjetas micro SD.

La batería es de 3.500 miliamperios, suficiente para una jornada y algo más, dependiendo del uso que se haga del móvil.

Si tuviera máxima resistencia al agua y al polvo, es decir IP68, podría ser el móvil del verano. Se queda en una protección superficial para salpicaduras (IP52). Una pena.

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