Mi Laptop Air, el MacBook Air de Xiaomi

Para Xiaomi no es motivo de vergüenza que hablen de ellos como el Apple de China. Al revés. Es su inspiración, como lo es el MacBook Air para este Laptop Air.

MI¿Habéis visto una foto y / o un vídeo de Lei Jun, el fundador y CEO de Xiaomi? Pantalón vaquero, zapatillas, polo negro… pero sólo en las presentaciones. Es el discípulo asiático de Steve Jobs, aunque Lei Jun podría tener una ventaja: es ingeniero.
Y si a él le hubiera gustado ser Steve Jobs, también le gustaría fabricar las mismas cosas que él. Y muchas más. Y en muchos más campos: desde bolígrafos a bombillas; de móviles a portátiles y de toallas a robots aspiradores.
Tiene teléfonos Mi, portátiles Mi, powerbanks Mi, pero también patines eléctricos Ninebot (sí, los de Segway)… y un catálogo de cientos de productos. El universo de Xiaomi es difícil de abarcar.
Desde nuestra perspectiva tendemos a visualizar las compañías de una forma monolítica. Apple, HP, Samsung, Huawei… son compañías con sus diversas divisiones encargadas de las distintas áreas de negocio. Pero el universo de Xiaomi es muy diferente. Xiaomi es como la sombra de un paraguas que se extiende por encima de un conglomerado de empresas de distinto tamaño que se dedican a fabricar productos de lo más variado. Pueden ser más de 200 y la participación de Xiaomi en ellas es muy diversa. Invierte, incuba, acompaña, contrata… De esa forma puede cubrir tanto con su marca Mi como con otras una miríada de productos.
Por ejemplo, ¿quién fabrica este Mi Laptop Air? Si se llama Xiaomi Mi Laptop lo fabricará Xiaomi, claro. Pues no. El responsable de este equipo, tan parecido a un Mac, es Timi Personal Computing. Evidentemente, dentro del perímetro de Xiaomi.
Es conocido que a Xiaomi no le sonroja lo más mínimo que digan que copia a Apple. De hecho, parece lo contrario. Y si uno mira un portátil de Apple, un MacBook Air, y este Mi Laptop Air, podrá comprobar que su parecido no se limita al apellido “Air” que llevan los dos. En descargo de Xiaomi, también conviene apuntar que desde que Apple inventó el concepto de ultraligero y prescindió de todo lo que podía prescindir en un portátil (incluso un poco más allá, por ejemplo, en el caso de las conexiones) no ha habido firma que no haya lanzado modelos muy, pero que muy, parecidos.
Antes de seguir con la prueba del portátil de Xiaomi, quiero destacar que se trata de un equipo que ya tiene meses a sus espaldas. De hecho, es la versión de 2018 aunque todavía está vigente, no sólo en el catálogo, sino en cuanto a prestaciones.
Aunque ya han llegado al mercado portátiles equipados con la novena generación de procesadores Intel Core, este i5-8250U de octava generación y tecnología de 14 nanómetros ha probado su eficacia y acompañado de una tarjeta gráfica de Nvidia (la MX150, con dos gigas dedicadas) y ocho gigas de RAM es una arquitectura suficiente para un portátil de esta gama. Puede tanto con los programas de la maleta ofimática mejor dotada como con juegos -dentro de un orden-.
Evidentemente, si alguien se compra este equipo para jugar, se equivoca. La bondad del Mi Laptop Air es ofrecer un portátil muy bien equilibrado en cuanto a potencia y peso (1.300 gramos) y a precio: 899 euros. Pero conviene chequear bien el precio, ya que no es un recién llegado y es posible que cuando vaya a ser reemplazado cambie el precio.
El precio es sensiblemente más bajo que otros portátiles que hemos comentado. Una de las razones (además de la política de precios bajos que aplica Xiaomi a todos sus productos) es que la pantalla no es táctil ni se trata de un convertible. Es un portátil de la categoría de ultraligeros.
La pantalla, el teclado y el trackpad son tres elementos de uso constante en un portátil y los tres se comportan bien. El teclado es muy cómodo, con un recorrido vertical de las teclas de 1,3 milímetros y apenas se echa en falta incluso el de sobremesa. La pantalla es de tecnología IPS y con resolución Full HD (1.920 píxeles de ancho por 1.080 de alto). Teniendo en cuenta el tamaño de la pantalla (13,3 pulgadas de diagonal), es más que aceptable.
El trackpad responde muy bien e integra en su interior (en la parte superior derecha) un escáner de huellas dactilares que le aporta un extra de seguridad.
IMG_1726
En el lateral derecho, un conector USB 3.0 y otro tipo C; en el izquierdo otro USB 3.0, un HDMI 1.4 y un jack de 3,5 milímetros complementan toda la conectividad.

Los tres aspectos que me resultan menos logrados son el almacenamiento, la conectividad y la autonomía. Comenzando por el más obvio, la conectividad, es un peaje que hay que pagar para lograr portátiles finos (14,8 milímetros de grosor) y ligeros (1,3 kilos). Lleva dos USB 3.0 y uno más de tipo C (se emplea también para cargar la batería). Un puerto HDMI (versión 1.4, que permite resolución hasta 4K a 30 cuadros por segundo) y un jack de 3,5 milímetros para conectar los auriculares completan los puertos. Cualquier otra conexión, desde una red Ethernet hasta una tarjeta de memoria, se tiene que realizar con el correspondiente adaptador.

El almacenamiento se queda en los 256 gigas. Por experiencia propia, no hay disco suficientemente grande; tendemos a llenar cualquier disco, pero valoraría mucho más un bloque de 512 gigas SSD.
Con respecto a la batería, le dan en la ficha de la propia Xiaomi una autonomía de 9,5 horas, algo más que una jornada de trabajo estándar. Pero hay que reducirla en función del uso que se haga de ella. Por otra parte, tiene carga rápida que permite recuperar el 50% de la batería en media hora.
Está muy bien construido, al estilo unibody que estrenó Apple (aluminio tallado desde un bloque), el teclado está retroiluminado, lleva altavoces AKG, de la misma marca de la que presumen algunos fabricantes de móviles… Si todavía baja un poco más de precio, será una muy buena compra.

Deja un comentario

Este sitio usa Akismet para reducir el spam. Aprende cómo se procesan los datos de tus comentarios.