Motorola mete una GoPro en el moto G8 Plus

Tómese el título como una metáfora; no es una GoPro, pero sí una cámara de acción: hay que diferenciarse para lograr vender. Y la gama G es uno de sus pilares, aunque no el único.

Motorola ha adquirido una velocidad de crucero tan rápida que va a conseguir que nos hagamos un lío con las nomenclaturas de sus terminales. Todavía estábamos trasteando con el Moto e6 Plus y han llegado en oleada el Play, el G8 Plus y el Moto Macro.
No es una crítica sino una forma de manifestar las ganas que tienen de ampliar su participación en el mercado. El año va a estar reñido. Sobre todo porque Huawei, de quien se esperaba que pinchara, parece que resiste.
El Moto e6 Plus está en la gama de entrada de Motorola. Para hacernos una idea, se puede adquirir por 139 euros, con dos gigas de RAM y 32 de memoria o por 159 euros si subimos a cuatro gigas de RAM y 64 de almacenamiento. En un móvil de esta gama, creo que no compensa plantearse subir a los cuatro gigas de RAM, pero, siempre mejorará el rendimiento.
Es un móvil justo: da lo que puede por ese precio, aunque hay algún aspecto que es más de decorado. Por ejemplo, ha mejorado mucho en peso, es muy ligero, y la trasera, a distancia, parece metálica, pero no. Es más ligero porque es plástico. De hecho, hacía tiempo que no usaba un móvil que se pudiera abrir, con la ventaja de que se puede cambiar la batería. Otra cosa curiosa: también hacía tiempo que no utilizaba una micro SIM (las SIM de tamaño intermedio). El e6 Plus tiene en su interior ranura micro SIM, nano SIM y micro SD. Para todos los gustos.

Mejor un buen patrón o un código PIN

Es justo también en la cámara: 13 megapíxeles la principal, con otro objetivo de dos megapíxeles que hace la función de sensor de profundidad y poder conseguir retratos con efecto Bokeh, por ejemplo. Tiene una pantalla grande: 6,1 pulgadas, de resolución HD+ (1.560 x 720 puntos), que aparenta como las modernas pantallas infinitas. El notch es pequeño, en forma de gota, aunque el borde inferior es todavía algo pronunciado.
Tiene lector de huellas trasero y desbloqueo facial, pero avisa (y no sólo en este último) de que un buen patrón o código PIN puede ser más seguro que cualquiera de las otras opciones.
En cuanto a rendimiento, hace lo que puede. Lleva un procesador MediaTek Helio que puede estar apoyado por dos o cuatro gigas de RAM. ¿Sirve para hablar por teléfono? Sí; ¿para navegar por internet? Sí; para WhatsApp, también. ¿Hace fotos? Claro. ¿Son las mejores? Por supuesto que no. Pero dentro de su rango de precio, compite con suficiencia.
Otra cosa es el G8 Pro. En este caso no hablamos de un equipo de entrada. Éste sí es ya un gama media. Y no hay más que tomarlo en la mano para apreciar la diferencia de calidad en la terminación.
También se apreciará ese salto de calidad en cuanto a las demás características. Y, por supuesto, en el precio, aunque hay que apuntar que se ha notado un corrimiento de los precios. El e6 Plus marca entre 139 y 159 euros, pero el renuevo e6 Play estará a partir de diciembre en 106. El G8 Plus cuesta 269, pero es un móvil muy diferente.

¿Un móvil con una GoPro?
La que aparece en la parte superior, parece la cámara principal de 48 millones de píxeles. Pero no lo es. Es la cámara de acción, dedicada a la grabación de vídeos y con un campo de visión de 117 grados.

¿Más cámaras? ¿Colores nuevos? ¿Materiales diferentes? La competencia en la gama media de móviles es tan feroz que hay que diferenciarse para que alguien se fije. Motorola lo ha hecho con el G8 Plus incorporando una cámara de vídeo de acción. No es exactamente una GoPro, pero cumple con algunos requisitos como la estabilización (es estabilización electrónica, no óptica) y el súper gran angular: 117 grados.
Motorola se ha esforzado con el moto G8 Plus. Ha afinado el diseño y los materiales. La trasera sigue siendo policarbonato, pero tiene un tratamiento que la hace parecer otra cosa, con unos tonos degradados interesantes. Es muy sólido y algo pesado, probablemente por la batería de 4.000 miliamperios que le da una autonomía notable. Son 188 gramos y un grosor de algo más de nueve milímetros.
En el frontal, la pantalla es más que correcta. Mide 6,3 pulgadas de diagonal, con una muesca en forma de gota por la que se asoma la cámara selfie de 25 millones de píxeles (fotos efectivas de seis megapíxeles si se sigue la recomendación de mantener activado el Quad Pixel – combina cuatro píxeles en uno para aumentar la luminosidad de la imagen). Han afinado un poco los marcos aunque el inferior continúa siendo bastante mayor que los demás.
La resolución de la pantalla es Full HD+ (2.210 x 1.080 píxeles) y con aspecto de 19:9. He leído algunas críticas sobre su visibilidad en exteriores, pero yo, configurada en modo automático, no he tenido problemas.
No creo que, con las aplicaciones actuales e, incluso con juegos, muchos aprecien ralentizaciones o mal funcionamiento debido al procesador y la RAM. Ni es el último chip del mercado ni la mayor RAM, pero el Snapdragon 665 deQualcomm con los cuatro gigas de RAM que lo acompañan le dan un buen rendimiento.

Parecen tres, pero son dos cámaras

A pesar de esos 9,1 milímetros de grosor, el bloque de cámaras todavía sobresale un poco más. Están distribuidas en dos partes. Un objetivo solitario y bastante más grande en la parte más alta y un grupo de cuatro elementos. Uno tiende a pensar que el objetivo grande y solitario es la cámara principal de 48 megapíxeles (en este caso, las fotografías resultantes serán de 12 megapíxeles. No permite desactivar el sistema Quad Pixel). Sin embargo, se trata de la cámara de acción. Es una cámara que ya experimentó Motorola con el Moto One Action.
A pesar de la apariencia, tiene sólo dos cámaras, la de acción, que no permite tomar fotografías, sólo vídeos, y la principal. Una tercera, de cinco millones de píxeles sirve de sensor de profundidad para ayudar a enfocar y lograr un buen efecto Bokeh. El otro elemento del grupo es un láser para enfocar en condiciones de poca luminosidad.
La cámara de acción, con estabilización electrónica, tiene un sensor de 16 millones de píxeles, con una apertura de diafragma f/2.2 y un súper gran angular de 117 grados de campo de visión.
El principal es algo más luminoso: f/2.0 y, como se ha comentado, tiene una resolución de 48 millones de píxeles. No, que nadie lo busque porque no hay teleobjetivo dedicado.
La cámara -es algo ya totalmente común- está apoyada por inteligencia artificial que identifica el tipo de escena y recomienda el modo que entiende que es más adecuado. El resultado no siempre es el mejor.
En general, el color de las fotos tiende a no ser real, tiende a padecer de sobreexposición y aparecen tonos más fríos de los originales. Mejora si en lugar de dejar que la cámara gestione de forma automática el HDR, lo ponemos por defecto.

A la hora de grabar un vídeo, aunque tengamos (como la mayoría de las veces sucede) el móvil en vertical, va a sacarlo en apaisado en el modo cámara de acción. Se puede alternar entre el modo normal y el de acción pulsando el botón que aparece a la izquierda del de grabar.
De batería va bien servido. Los 4.000 miliamperios lo mantiene en marcha un par de días y, con el sistema de carga rápida Turbo Power, con 15 minutos enchufado le añade otras ocho horas. También se puede poner en la parte positiva de la balanza el mantenimiento de la conexión mini jack para auriculares, pero en la caja no los vas a encontrar. Además, Motorola mantiene la buena costumbre de conservar la bandeja triple: dos tarjetas SIM y una micro SD.

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