Malos tiempos para reinventar una marca de portátiles

Los portátiles de Toshiba ya no se llaman Toshiba. Ahora son Dynabook. Aunque los siguen fabricando los mismos, en los mismos lugares y con la misma tecnología. El cambio llega en medio de una tormenta pertecta.

Los nuevos dueños del que fuera uno de los gigantes japoneses de la informática quieren resultados. Piden miles, muchos miles de portátiles vendidos en España -100.000 para el presente ejercicio. Lo dudo yo y ellos-. Y, además, con limitaciones, porque Toshiba había salido del mercado de consumo.
Probablemente, en Japón no han leído bien las noticias y los datos sobre España. No deben saber que llevamos unos cuantos meses con un gobierno en funciones y que las encuestas apuntan que este domingo 10 de noviembre no vamos a ser capaces de romper el bloqueo político (ojalá me equivoque). Tampoco parece que les han informado de que en Cataluña hay un pequeño problema. Y me da que no han leído el último comunicado de Bruselas en el que se rebaja nuestra tasa de crecimiento.

Por cierto, que con este panorama por delante, la economía española aguante mejor que la media europea es una especie de milagro que yo tampoco entiendo.

Vamos, que hasta que salgamos de la parálisis y su consiguiente inercia vamos a tardar un tiempo. Y ya se sabe que en estas circunstancias la Administración no se va a lanzar como un abanto a comprar portátiles. Ni la Administración central ni las autonómicas.

Almacenes llenos de portátiles

Pero aún hay otro elemento que empeora la tormenta perfecta: hay un tremendo stock de portátiles esperando inundar el mercado en el Black Friday, en los días sin IVA y en cualquier oferta que se nos pueda ocurrir.
Vamos, que Dynabook llega -es un decir, porque es una continuación de Toshiba- en un momento en el que se junta el hambre con las ganas de comer: una gran oferta con una demanda encogida. En esa melé no hay quien meta cuchara. Sobre todo si se quiere competir con equipos profesionales, con cuerpos de metal, pantallas mejoradas, buen servicio… Es decir, caros.

Dynabook se presenta manteniendo el compromiso de inversión del 5% de sus ingresos (no confundir con beneficios) en investigación y desarrollo, muy centrados en lograr incorporar a sus procesos de fabricación materiales más ligeros, conseguir la mejor conectividad y alcanzar más autonomía para sus baterías y pantallas de calidad premium.
Esa inversión le había permitido a Toshiba mantener una posición modesta aunque suficiente en nuestro mercado. La investigación, pero también la fabricación, trasladada ya hace tiempo del caro Japón a la muchísimo más asequible China. La ex Toshiba mantendrá la fabricación en su planta de Hangzhou, aunque probablemente se irá notando paulatinamente la mano del nuevo propietario: Foxconn.
Y es que detrás de la adquisición de Toshiba por la también nipona Sharp, está el mayor fabricante mundial de tecnología, el taiwanés Foxconn, que se ha hecho con tecnología de pantallas (a través de Sharp) y con toda la ingeniería de portátiles (más de 400 ingenieros dedicados) de Toshiba.

Dynabook by Toshiba y al revés

Durante unos meses todavía coexistirán en el mercado los portátiles Toshiba con los Dynabook, mientras queden existencias de la primera en los almacenes. Conforme se agoten irán siendo sustituidas por modelos que vendrán ya rotulados con el nuevo nombre: Dynabook. En realidad, no es tan nuevo, ya que, al margen de la aventura de Alan Kay para crear un ordenador para niños, Toshiba lanzó una gama de portátiles con ese nombre.
La antes llamada Toshiba podría beneficiarse de más de una ventaja de la nueva situación empresarial. Lógicamente, el saneamiento económico y la provisión de unos fondos importantes a cargo del fabricante Foxconn (en su cartera de clientes está la enorme mayoría de las tecnológicas de todo el mundo). En segundo lugar, el volumen de compra de componentes por parte de la compañía taiwanesa podría abaratar el precio de los componentes de los portátiles Dynabook (anteriormente conocida como Toshiba). Además, Foxconn es un fabricante flexible y con mucha experiencia en muchas líneas de negocio (sin entrar en los problemas laborales que ha tenido ¡hasta en China!).
Pero, además, Sharp (llegó a tener fábrica de paneles planos en Barcelona) le puede aportar tecnología para hacer que las pantallas de sus portátiles pasen a un nivel superior, tanto por calidad y brillo, como por la posibilidad de reducir los marcos casi hasta hacerlos desaparecer.
La tarea no parece fácil, pero tienen mimbres para defenderse en un mercado bastante saturado. ¿Lograrán vender los 100.000 portátiles que les han puesto como meta? Pues, en parte, depende de las elecciones de este domingo. Y no es broma.

Un comentario

  1. Ricky Fernández Contestar

    Muy interesante esta propuesta de Toshiba, pero como bien dices, dependerá de ciertos factores, aunque viene la fecha fuerte de ventas. Excelente artículo.

Deja un comentario

Este sitio usa Akismet para reducir el spam. Aprende cómo se procesan los datos de tus comentarios.