Lucera o la Inteligencia Artificial aplicada al suministro eléctrico

Es una eléctrica porque comercializa electricidad, pero le iría mejor el adjetivo ‘tecnológica’. Lucera emplea el big data y la inteligencia artificial para aconsejar la mejor tarifa y lograr eficiencia y ahorro

Hace ya unos meses me llamaron para proponerme una entrevista con el CEO de Lucera. Entonces yo no sabía qué era Lucera y me podía sonar lo mismo al nombre de una yegua que a una marca de producto biológico. Por cierto, el nombre es bonito.
En el ofrecimiento de la entrevista se desvelaba a grandes rasgos que Lucera no era ninguna de las dos cosas anteriores, sino una comercializadora de electricidad un tanto especial y sobre todo, muy tecnológica.
Por curiosidad y cierta osadía -dos de las características que compartimos periodistas de cualquier sector- uno tiende a decir que sí, aunque se salga de su área de trabajo o le pille, como en este caso, muy tangencialmente. Por otra parte, escribo sobre equipos electrónicos, desde móviles hasta frigoríficos y todo tiene en común su dependencia de la energía. El caso es que dije que sí y mantuve una conversación telefónica larga con Emilio Bravo, el CEO de la compañía. No lo conocía, pero desde que hablamos ya lo he escuchado varias veces en intervenciones en diversos foros.
Y es que la luz está de moda.
Quienes le conozcan o hayan mantenido una conversación con él lo saben de sobra: Emilio Bravo no para. Podría representar a la industria energética perfectamente. Al menos, hablando por teléfono podría darle ciento y raya al conejito del anuncio de Duracell.
Ya he comentado que no soy experto, ni tan siquiera conocedor del sector, por lo que la entrevista con el CEO de Lucera me ha venido doblemente bien. He podido satisfacer dudas que no sabía que tenía.
Por ejemplo, afortunadamente, no entro en el grupo de población que puede aspirar al bono social eléctrico. Y no sabía que sólo se pueden beneficiar de las ayudas los clientes de las cinco grandes distribuidoras; si eres de alguna de las otras distribuidoras, quedas fuera. Paradójicamente, todas las comercializadoras deben contribuir económicamente para el bono social.
Otro dato que me parece injusto y que surgió en la conversación con Emilio Bravo: aunque el cliente no lo sepa, probablemente su propia compañía le ha cambiado la tarificación fija a la de discriminación horaria. Y, como no lo saben, los 65 euros de ahorro medio se los queda la propia compañía en lugar del usuario.

Lucera vende energía verde certificada al mismo precio al que la compra. Recomienda la mejor tarifa y la potencia que necesita cada usuario varándose en el estudio de sus datos.
Analizando los datos

Y ¿cómo sabe todas estas cosas Lucera? Fundamentalmente, porque es una compañía tecnológica: se basa en el análisis de los datos que se generan en torno al consumo energético y sus tarifas.
El origen de Lucera está en Effipeople, un panel de control creado para que “las grandes eléctricas pudieran analizar y optimizar los consumos de sus clientes”. No sirvió para esa finalidad porque, y es una idea que repite machaconamente Emilio Bravo, el objetivo de las comercializadoras no es la eficiencia, sino el consumo: cuanto más consume el usuario, más gana la compañía. Parece de cajón, es la base de nuestro sistema económico. Excepto que tu negocio no esté en obtener un porcentaje de lo que vendas.
¿Qué es lo que ofrece Lucera? Básicamente, lo que quieren es que el consumidor ahorre en la factura de la luz. Por una parte, venden la energía al mismo precio al que la compran, sin porcentajes añadidos, y, por otra, estudian el consumo de cada cliente y le recomiendan no sólo el tipo de tarifa que le viene mejor sino que, incluso, le aconsejan prácticas para ahorrar en el consumo eléctrico.

1.500 millones de datos en tiempo real

Tanto por su experiencia en Effipeople, como por la calculadora de consumo eficiente on line, barajan hasta 1.500 millones de datos de usuarios en tiempo real para dar a cada consumidor su ‘receta’. Con ese procedimiento, han logrado que sus clientes, de media, ahorren 120 euros el primer año. Y, además, es 100% energía verde, certificada por la Comisión Nacional del Mercado y la Competencia (CNMC).
Aquí tiene que haber truco: si vendes al mismo precio al que compras y, además, tienes gastos para mantener el sistema de recomendación, la calculadora de consumo, personal… La ruina. O no. Porque de donde saca el dinero Lucera es de la cuota mensual de 3,90 euros que pagan sus abonados.
“Lucera nace de un proyecto anterior, Effipeople, cuya intención era ayudar a los consumidores a ahorrar energía, dinero y contribuir medioambientalmente”, dice Emilio Bravo, CEO y Fundador de la compañía. “En tres años y medio tuvimos relación con miles de consumidores domésticos y con compañías energéticas de toda España. El problema era que nuestros objetivos y de los consumidores y los de las compañías eléctricas iban en sentidos opuestos. Nosotros buscábamos ahorrar en los consumos y reducir la factura y las compañías energéticas querían que se consumiera y facturara más”.
La solución fue crear un nueva compañía. El 97% del sector esta en manos de las cinco grandes. Compran energía con el mix medio (la combinación de las distintas fuentes: gas, carbón, petróleo, nuclear… en España el 40% es renovable) y la distribuyen a sus clientes con un porcentaje de beneficio. Cuanta más se consume, más se gana”. Cuando Emilio Bravo toma carrerilla es difícil pararle: “¿Cómo ahorrar? Primero hay que ajustar el contrato a lo que se necesita y en segundo lugar hay que buscar la eficiencia. Tenemos una calculadora de derroche que la han utilizado más de 100.000 personas y gestionamos más de 1.500 millones de datos en tiempo real. Con esto podemos recomendar a cada usuario la tarifa que necesita. La segunda parte, la eficiencia, la resolvemos mediante la recomendación de uso de electrodomésticos A+++…”.
De media, los usuarios de Lucera ahorran el primer año unos 120 euros y a partir del segundo año calculan, según una nota de prensa emitida con motivo del día mundial del ahorro, que el ahorro sería de unos 68 euros anuales. Las claves son: aprender a leer la factura eléctrica, analizar la potencia necesaria y ajustar la tarifa, tener en cuenta la discriminación horaria y deshacerse de servicios extra.
“Hemos tenido casos con ahorros superiores a los 500 euros”, comenta el CEO de Lucera. “Y es que estamos en torno al tercer puesto europeo en la lista de los países más caros. Si lo comparamos con el nivel salarial, todavía subimos más”.
Lucera se basa en el estudio de los datos de consumo para poder aconsejar el tipo de tarifa y la potencia que mejor se adecua a cada usuario, pero, ¿qué pasa con esos datos? “Los datos son del cliente, que los comparte con nosotros mientras mantengan su contrato”, contesta Emilio Bravo. Y aclara: “Los consumidores ahora no tienen acceso a sus datos, están almacenados en las centrales de las distribuidoras. Nosotros los recogemos de allí y se los ofrecemos con valor añadido. Mapa de calor…“.
En cuanto a los peligros por algún tipo de ataque, dice que “la posibilidad y la gravedad es más por la parte de generación y distribución. El impacto para el consumidor es mínimo, porque sus datos no son tan sensibles. De cualquier forma, nos sometemos a auditorias…”

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