¡Lectores empedernidos!, el libro electrónico sigue en la brecha

El Kobo Libra H2O es una buena opción todoterreno: buen tamaño de pantalla, opciones de iluminación variadas, conexión inalámbrica y, esencial para el verano, resistencia al agua.


Antes de meternos en materia, una aclaración: Kobo no es una compañía oportunista, una de esas marcas que van a China un par de veces al año para ver qué se está fabricando, ponerle su nombre y traerlas a nuestro mercado aprovechando temporadas de ventas como el Día del Soltero, Black Friday, Navidad, Cyber Monday
Kobo es el libro electrónico del gigante del comercio electrónico Rakuten, que se dio a conocer al gran público en nuestro país a raíz del acuerdo para convertirse en el patrocinador principal del Barça (2016). Además, es “el” libro electrónico de la Fnac. Amazon tiene el Kindle y Rakuten / Fnac tienen el Kobo.
El año pasado por estas fechas, hablaba del Kobo Forma. Era un libro electrónico con un formato diferente. Como tenía la pantalla más grande, le habían dotado de una zona de agarre más gruesa y con cierto ángulo. Este año, me fijo en otro Kobo, el Libra H2O. Hereda del Forma, y perdón por la redundancia, la forma. Es casi cuadrado, uno de los laterales es bastante más grueso y lleva botones físicos para avanzar y retroceder en la lectura y la pantalla es algo más grande que lo habitual: en este caso siete pulgadas.

Sumergible a dos metros

La diferencia fundamental respecto a aquel es que este Libra es sumergible. Está certificado como IPX8, es decir que está diseñado para soportar una inmersión de 60 minutos a dos metros de profundidad. Sí, es cierto que nadie (siempre hay gente para todo) se va a dedicar a bucear hasta los dos metros para leer un rato, pero esta resistencia al agua hace que nos sintamos seguros llevándolo a la playa o a la piscina.

El papel y el digital tienen sus ventajas

Hace una década se daba por seguro que los libros electrónicos acabarían en breve con los de papel, aunque parece que estos están resistiendo bastante mejor que los periódicos frente a su competencia digital. Además, por el camino, al libro electrónico (la Fundéu admite libro electrónico o digital tanto para el aparato que sirve para leer, como para los propios contenidos. Algún día nos tendríamos que sentar…) le ha crecido la competencia por parte de los móviles, que cada vez cuentan con pantallas más grandes (ya es normal que superen las seis pulgadas de diagonal).
A pesar de que móviles y tabletas incorporan ya modos de lectura para proteger la vista, atenúan la luz azul, dan tonos sepia… no dejan de ser pantallas retroiluminadas en las que la luz sale de la pantalla directamente hacia la cara del lector. En el libro electrónico la tecnología es diferente. Por un lado, tanto el texto como los gráficos e imágenes se forman utilizando tinta electrónica. Mediante estimulación eléctrica miles de esferas sumergidas en un gel contenido en una plancha muestran su cara negra dibujando las letras e imágenes. Una vez dibujadas ya no hay más consumo eléctrico. Por esta razón, unas baterías relativamente pequeñas daban a los libros electrónicos autonomías de semanas de uso.

Autonomía de la batería

Los equipos actuales son más complejos. Tienen sus ventajas y sus desventajas. Por ejemplo, este Kobo Libra H2O no tiene una autonomía tan larga. Y eso que cuenta con una batería de 1.200 miliamperios. Hay dos factores que la reducen: por un lado el uso de la conexión WiFi y, por otra parte, el hecho de que la pantalla se ilumina para permitir la lectura en ambientes oscuros.
Las pantallas iluminadas de los libros electrónicos funcionan de forma distinta que las de los móviles o las tabletas. No son retroiluminadas, es decir, no salen de detrás de la pantalla hacia la cara del usuario, sino que suelen ser una tira de microleds que la iluminan desde un lateral. Es como si fuera una nano lámpara de lectura que apuntara hacia el texto.
En el Libra H2O (también en modelos anteriores de Kobo) se puede regular manualmente la intensidad de la luz que ilumina la pantalla, pero también el color, entre blanco y naranja vela. O determinar un horario nocturno para que el propio libro adecue el color a partir de determinada hora.
La idea no es únicamente proteger la vista para que no se irriten los ojos, sino prepararnos para dormir mejor. La luz azul que forma parte de la blanca influye en el ánimo y nos despierta, la amarillenta, al revés, nos prepara para el sueño.

Ligero y más pequeño que un libro de papel

La gran ventaja del libro electrónico sobre su competencia en papel es el tamaño y el peso. Su gran inconveniente, su dependencia energética, pero es un soporte ideal para leer cuando se viaja, en avión, tren, autobús, Metro… De ahí que el tamaño sea un punto clave. El Kobo Libra, con 14,4 x 15,9 x 0,5-1 centímetros (la parte más fina mide cinco milímetros y la más gruesa, que sirve de agarre, llega a casi un centímetro), no cabe en el bolsillo trasero de unos vaqueros por poco. Le vendría muy bien una reducción de un centímetro de ancho, pero es el peaje que hay que pagar para tener una pantalla de siete pulgadas y un buen agarre. A esto último contribuye el hecho de que uno de los laterales sea más grueso y esté en ángulo con respecto a la pantalla. El peso no supone un problema. Está por debajo de los 200 gramos: 192.
La resolución de la pantalla es importante para poder leer con claridad. Esta es HD: 1.680 x 1.264 píxeles, lo que le da una densidad de 300 puntos por pulgada.
La memoria interna es de ocho gigas, lo que da para llevarse una biblioteca entera y admite los formatos más comunes de texto e imagen: EPUB, EPUB3, PDF, MOBI, JPEG, GIF, PNG, BMP, TIFF, TXT, HTML, RTF, CBZ, CBR. De cualquier manera, se pueden utilizar convertidores de formato como Calibre.
Además de la conexión WiFi, cuenta con un puerto micro-USB que le sirve para sincronizarse con un ordenador, así como para cargar la batería.
Está disponible en blanco o negro a un “precio fnac” de 179,99 euros. Ojo a las ofertas que pueda haber el viernes, 29.

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