¿Cómo son los Redmi 8T y Note 10 que presentó Xiaomi en Madrid?

El fabricante chino insiste en la gama media y baja con dos móviles a 199 y 549 euros. Si no eres un loco de los videojuegos, piensa en la primera opción.

Los Redmi Note 8T y Mi Note 10, de Xiaomi, son dos propuestas de teléfono móvil que apuntan a la zona alta y media de la gama más concurrida del mercado. Dejando al margen los Galaxy S de Samsung, los Huawei Mate o P, iPhones y otro par de rivales que se mueven en el nivel de precios estratosféricos, la gama media es donde se bate el cobre la mayoría de las marcas.
Es en esa zona media, de precios ajustados y gran competencia, donde Xiaomi ha sabido hacerse un buen hueco en los escasos dos años que lleva en nuestro mercado. Las cosas le han ido tan bien en España que incluso Madrid ha servido de base para la presentación de sus últimos modelos. Esos Redmi Note 8T y Mi Note 10. Aunque este año parece que la cosa está más complicada, algo a lo que la llegada de Realme no debe de ser ajena.
Note 8T y Note 10 son dos propuestas diferentes y diferenciadas. El precio dice bastante: 199 frente a 549 euros. Pero podrían representar, respectivamente, lo que la mayoría necesita y lo que esa misma mayoría aspira a tener -al margen de los “magníficos” que citaba un par de párrafos más arriba”-.

Note 8T, barato pero elegante

De hecho, a mí me parece más elegante el barato que el caro. También es cierto que no soy muy forofo de las pantallas 3D, esas que se prolongan por los laterales del teléfono y que en muchas ocasiones sirven para activar acciones que no querías. El Note 8T está compuesto por dos placas planas de cristal, ambas Gorilla Glass 5, que encierran en su interior componentes en algunos casos de la gama media y en otros más importantes.
Por ejemplo, no se puede esperar el modelo más potente de procesador. Y así es. En Xiaomi han optado por el Snapdragon 665, un modelo que permite funciones de inteligencia artificial (aplicadas fundamentalmente a la cámara) y la da un rendimiento que los test sitúan en una zona intermedia con respecto a la competencia de la misma gama.
Al chip 665 de Qualcomm lo acompañan con cuatro gigas de RAM y 64 de almacenamiento. No hay una alternativa con más RAM, pero sí un modelo en blanco con 128 gigas de memoria por 249 euros y otro con 32 escasos gigas por 179 (durante el BF, a 149).

Y con una cámara interesante
Las traseras del Redmi Note 8T y el Mi Note 10 muestran su conjunto de cámaras: cuatro en el caso del primero y cinco en el segundo. Además, se aprecia el lector de huellas del 8T. El Note 10 lo lleva bajo la pantalla.

La competencia entre los fabricantes de móviles en los últimos años se ha centrado fundamentalmente en las cámaras: más píxeles, inteligencia artificial, modo retrato, modo nocturno, tres, cuatro, cinco cámaras… Y así el Redmi Note 8T lleva cuatro cámaras, con un sensor principal de 48 millones de píxeles. En realidad, son tres cámaras, ya que la cuarta la utiliza como sensor de profundidad y los 48 megapíxeles… pues se quedan en fotografías de 12 megapíxeles, ya que usa la tecnología pixel binning: emplea la luz que consigue atrapar con cuatro píxeles para generar uno más grande y luminoso.
La cámara principal trasera es de 48 megapíxeles de tamaño pequeño, 0,8 μm, aunque lo compensa aplicando la técnica de combinación de píxeles (pixel binning, quad pixel, super pixel… o como quieran llamarla). Así, las fotos resultantes son de 12 millones de puntos, de un tamaño mayor: 1,6 μm. La apertura de f/1,75 le da buena luminosidad.
La segunda cámara es un gran angular (campo de visión de 120 grados) con un sensor de ocho millones de píxeles, mientras que la tercera es un macro de dos megapíxeles y la cuarta, también de dos megapíxeles, cumple la función de sensor de profundidad como apoyo para el modo retrato, por ejemplo.
El desempeño de las cámaras es aceptable. Tal vez la que sale peor parada sea el macro, pero como también se ha puesto de moda… Otra moda es ampliar la resolución del vídeo hasta las 4K.
Una de las características de la gama Note de Xiaomi es la gran batería y el 8T no rompe con la tradición: 4.000 miliamperios que le dan energía para rato. Según las pruebas de GSMArena, le dan 108 horas. Por ejemplo, 25 horas de conversación en redes 3G o 16 horas de navegación por la web. Nada mal de autonomía teniendo que alimentar una pantalla Full HD+ de 6,3 pulgadas de diagonal.
El Note 8T debe la T a una función que no suele ser muy común en esta gama de móviles: lleva NFC, algo que por ejemplo, permite el pago con el móvil.

Note 10, cosa seria

Muchos, probablemente una mayoría holgada de los usuarios de un móvil, verían satisfechas todas sus necesidades con un terminal de las características y rendimiento del Note 8T (y otros en la misma gama). Si exceptuamos a los adictos a juegos de ultimísima generación, irredentos de la fotografía manual para lograr imágenes que imprimir en altísima resolución y ampliadas y locos de la multitarea, el resto de los mortales nos deberíamos conformar con modelos de gama media y media-baja. Sobre todo, si están tan bien construidos como el 8T.
Pero sabemos que no es así. Y para eso, Xiaomi fabrica móviles como el Note 10. Para eso y para cobrar más, claro.
He dicho más arriba que, estéticamente, me podría decantar por el hermano barato. También que las pantallas curvadas me parece que producen más problemas de los que resuelven. Sin embargo, hay una cosa que no se le puede negar al Note 10 y es la integración de la superficie frontal de cristal con el marco de aluminio. Es mucho más sutil. Al estilo (entiéndase como se quiera) de los Samsung Galaxy S y Note, por ejemplo.
Pero una pantalla 3D de 6,47 pulgadas -mínimamente mayor-, con distinta tecnología pero la misma resolución -es una AMOLED Full HD+ (2.340 x 1.080 píxeles) y un brillo de 430 nits- no justifica un salto de precio de 199 a 549 euros. Hay que ir sumándole cosas. Entre las más importantes, el procesador. Lleva instalado el Snapdragon 730 G. Tampoco es el más poderoso de Qualcomm, pero es el que está en segunda línea. Y resuelve cualquier demanda con soltura. A esa soltura también contribuye que monte seis gigas de RAM.


Más megapíxeles, es la guerra de las cámaras


Es sabido que la resolución no lo es todo para la calidad de una cámara de fotos, tampoco para las que montan los móviles. Pero 108 millones de píxeles… Sin embargo, cuando se ha generalizado el uso de la tecnología super píxel una resolución tan grande viene bien. Hay que tener en cuenta que las imágenes resultantes no son de 108, sino de 27 megapíxeles. Y pasa lo mismo con la cámara selfie. Es nominalmente de 32 millones de píxeles, pero el resultado con autorretratos de ocho millones.
La disposición de las cámaras traseras es una de 108 MP, equivalente a una de 25 milímetros, con apertura de diafragma de f/1,7, estabilizador óptico de imagen y autofoco por láser; un tele de dos aumentos con una resolución de cinco millones de puntos, una cámara dedicada para retratos (12 MP), un ultra gran angular (117 grados de campo visual) y un macro de dos millones de píxeles. Con estas cinco cámaras cubre prácticamente la totalidad de los escenarios posibles, ya que hay que multiplicarlos por los modos disponibles, desde retrato hasta nocturno, apoyándose también en inteligencia artificial.

5.260 miliamperios y carga rápida

En el caso de la batería, si ya es importante en el 8T, con 4.000 miliamperios, en el Note 10 sube hasta los 5.260, con cargador de 30 w de serie en la propia caja. No sólo la enorme batería es la responsable del volumen el Note 10 -y del 8T-, Xiaomi ha tenido la deferencia de complementar los 64 y 128 gigas de almacenamiento con una bandeja triple que permite alojar tanto dos tarjetas SIM como una micro SD simultáneamente. Es algo que no se ha generalizado y en muchas ocasiones hay que prescindir de una SIM si queremos utilizar una extensión de memoria.
Ninguno de estos dos modelos confía en el desbloqueo facial. Es cierto que lo permiten, pero con unos niveles de seguridad muy bajos. Tanto que advierten de que con una fotografía de la cara del usuario se podrían desbloquear. Eso es un inconveniente, pero permite que sólo tengan que presentar un pequeño espacio (en ambos en forma de gota) en la pantalla para que asome la cámara frontal.
Mientras que el 8T lleva lector de huellas trasero, el Note 10 incorpora un mucho más moderno escáner bajo la pantalla. No tengo instrumentos lo suficientemente precisos para medirlo, pero mi sensación es que sigue siendo más rápido el escáner convencional de huellas dactilares que los que van bajo la pantalla.
También juega a favor del Note 10 que estrene la nueva versión de la interfaz de Xiaomi, el EMUI 11, mientras que el 8T sigue con el 10.

A la espera de la remontada de final de año

¿Logrará remontar el bache del último trimestre Xiaomi con estos terminales? Son buenos teléfonos, pero el tiempo lo dirá.

El momento es interesante no sólo por el mar tempestuoso que está atravesando Huawei y la oportunidad que podría suponer para marcas que son conocidas y generan confianza, sino porque este último trimestre, según datos de la consultora IDC, se ha roto la racha descendente de ventas de móviles. Han crecido, mínimamente, pero crecen y los datos pueden apuntalar las previsiones de crecimiento real para 2020. El problema, para Xiaomi y otras marcas como la propia Apple, es que el aumento de ventas se lo han llevado Samsung y Huawei.

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