Huawei aguanta el tirón

En 2019 la facturación del gigante chino superará los 1.000 millones en España y la cuota de mercado de móviles estará por encima del 20%. Cae algo, pero resiste. ¿Habrá nuevo sistema operativo el año que viene? La respuesta queda en el aire.


Huawei no se ha movido del ojo del huracán. Lleva un ejercicio económico resistiendo como rehén de la guerra comercial desatada por Estados Unidos contra China. No han dejado de recibir palos en las ruedas. Y, sin embargo, resiste. Y lo hace en todos los mercados en los que compite. Por ejemplo, en España.
Aquí el último golpe les ha llegado a traición desde Defensa. No existe comunicado oficial, pero parece que Defensa ha prohibido a sus empleados que accedan a sus contenidos digitales a través de dispositivos de Huawei. La respuesta oficial es simple: “Huawei no ha recibido ningún tipo de notificación sobre restricciones por parte del Ministerio de Defensa en relación al uso de ninguno de sus dispositivos móviles. Huawei no ha sido vetado por el Ministerio de Defensa”. Tony Jin Yong, consejero delegado de Huawei Iberia, remata: “Este hecho no tendrá un efecto significativo”.
Contra viento y marea, las cifras se empeñan en demostrar que hasta ahora han sido capaces de resistir. El resumen en España se podría escribir con un par de cifras: “Ya hemos superado los 1.000 millones en ingresos”, en cuota de mercado “el resultado es muy similar al de 2018. En ambos años Huawei ha estado por encima del 20%” y “Entre las tres unidades de negocio los resultados van bien, con una previsión de crecimiento de más del 20%”.
En Europa y también en España tenemos un problema a la hora de evaluar la situación de Huawei. Nos quedamos en la superficie, en lo más obvio y vistoso: los móviles. Pero ni los móviles son Huawei ni Europa es el centro del negocio del fabricante chino. Los árboles nos ocultan el bosque. Los móviles son una parte del negocio de Huawei y Europa un fragmento.
Por ejemplo, Huawei “da servicio”, es decir, gestiona tráfico de llamadas y datos a través de sus antenas, los conduce por sus redes, intervienen sus móviles, tabletas u ordenadores… a 35 millones de usuarios en España. Muchos de esos datos estarán duplicados, pero no deja de ser una cifra que asombra: somos 47 millones. Sin embargo, a nivel global, no representamos nada en las cifras del gigante chino: más de 3.000 millones de usuarios.
Lo que suceda en Europa o en Estados Unidos no va a ser decisivo para Huawei a corto plazo. A medio plazo, sin embargo, podría suponer cambios estructurales importantes, que no serían necesariamente favorables a Estados Unidos.
La Comunidad Europea ya lleva acumulados 8.000 millones de euros de multa para Google y sigue abriendo líneas de investigación (al margen de que paguen o no menos impuestos de los que deban por su actividad) contra las grandes compañías como Google, Microsoft, Apple…; en muchos foros se da por seguro que Google es un estrecho colaborador del gobierno de Estados Unidos, los datos de los usuarios de las redes sociales están alojados en servidores americanos, se anonimizan, se convierten en insights y se comercializa con ellos.
En nuestro país despertamos de repente cuando nos enteramos de que el INE iba a iniciar un estudio a gran escala utilizando esos datos. Gran revuelo de dos días. ¡Van a vigilarnos con los móviles! ¡Van a saber lo que hacemos! Como si alguna vez hubiéramos tomado precauciones para compartir nuestros datos, lo que hacemos y dónde lo hacemos.
Además, en la práctica hay un monopolio en cuanto a sistemas operativos, redes sociales y mercado publicitario. Casi todo pasa por las manos de Google. De hecho, pueden presumir de controlar por encima del 80% de los sistemas operativos móviles.
Hasta el momento, muchos, la mayoría de los fabricantes de móviles se han mostrado cómodos con el sistema. Symbian (Nokia) está desaparecido, Black Berry también desapareció como sistema operativo, igual que Windows Mobile y WebOS… queda un muy mayoritario Android (sistema operativo del omnipresente Google) y un muy minoritario iOS (de Apple). Sobre el tapete parece que vendría bien otro -u otros- sistema operativo. Y ese podría llegar de la mano de un Huawei, al que no le están dejando más remedio que buscar su propia salida para acceder al mercado occidental. Así que la jugada de acorralar a Huawei podría resultar en un golpe para Google.
De momento, los mensajes de Huawei le convierten prácticamente en el adalid de la seguridad: sólo en España, “el Centro Criptológico Nacional (CNN) ha certificado 25 productos de Huawei y actualmente estamos en el preoceso de certificación de otros 12 nuevos productos. De hecho, en términos de 5G, somos el único proveedor cuyas soluciones (5G radio y core) están siendo certificadas por el CNN, incluyendo revisión del código fuente”, dice Tony Jin Jong.
En realidad, éste es el núcleo de la discusión, las redes 5G, en donde China se ha convertido en líder tecnológico. Muchos analistas coinciden en achacar a la situación prominente de Huawei en la 5G como uno de los detonantes de la crisis comercial EEUU-China, en mantener a Huawei como rehén y eso podría explicar el retraso en la hoja de ruta para el despliegue global de la nueva generación de telefonía móvil.

Deja un comentario

Este sitio usa Akismet para reducir el spam. Aprende cómo se procesan los datos de tus comentarios.