Deja que aspire y friegue el Roborock S5 Max

La protuberancia en la parte superior aloja un telémetro láser. Gira a 300 vueltas por minuto y le sirve para mapear la casa y orientarse para aspirar y fregar autónomamente.

Roborock fabrica para Xiaomi, pero también ha lanzado su propia línea de robots aspiradores. El S5 Max, además friega. Sorprende por la calidad con la que traza el mapa de la casa.

(Publiqué este análisis de producto en Innovadores el 20 de enero de 2020. No de deben tener en cuenta los precios ya que en este tiempo han podido sufrir variaciones importantes)

El polvo, al menos cuando yo era un chaval, era eso que veían las madres depositarse encima de los muebles y sobre el suelo de las casas. En la mía no había que subirse a un par de paños al entrar por la puerta para no ensuciar el suelo y, de paso, abrillantar la cera. Pero me ha tocado hacerlo en muchas otras casas. Probando el Roborock S5 Max me he acordado de aquellos tiempos y de lo que habrían dado entonces nuestras madres por contar con uno de esos robots aspirador-fregona autónomo.

He analizado aspiradores autónomos desde que llegó el primer Roomba a España. He probado de iRobot, Neato, LG, Samsung, Philips… y varios modelos de cada marca. Desde los primeros han evolucionado sensiblemente, pero la base la dio aquel primer Roomba: un cilindro de unos 35 centímetros de diámetro y una altura de unos 10 centímetros, con dos ruedas tractoras con buen agarre y una omnidireccional, un cepillo limpiador, motor de aspiración, depósito para la suciedad y un puñado de sensores y el software correspondiente para poder moverse por una casa sin caerse por las escaleras y sin tirar los objetos a su paso.

Entre los primigenios y los actuales, el principal salto, desde mi punto de vista, ha sido la navegación. Y en este punto, el Roborock me ha sorprendido positivamente, sobre todo por los mapas que dibuja y la precisión de las rutas que traza. Esa precisión le permite además pasar sólo dos veces por toda la superficie, con lo que ahorra bastante tiempo.

Tiene buena potencia de aspiración (es capaz de levantar y trasladar al depósito una pila doble A) y mantiene el ruido en unos niveles muy tolerables: 60 decibelios en el modo “equilibrado”. En las pruebas que le he realizado ha sido capaz de recoger una buena cantidad de suciedad al día siguiente de haber aspirado con un equipo ciclónico de trineo.

Para rematar las bondades, también friega. Y lo puede hacer todo de una pasada, aunque es más que recomendable aspirar a fondo primero un par de veces (en el manual recomiendan tres).

Como la mayoría de este tipo de aparatos, cuenta con sensores que detectan desniveles para evitar las caídas por escaleras.

Por la cantidad de equipos que he probado conozco bastante bien sus puntos débiles. Por ejemplo, se comportan con distinta eficacia en suelos de piedra dura lisos, de madera o de baldosas irregulares de barro cocido. En estas últimas, la mayoría tiene problemas para aspirar bien. Al avanzar, retroceder y girar, las ruedas pasan por las juntas e irregularidades y botan perdiendo la potencia de succión. Pues, el Roborock se ha comportado de forma excelente. Muy bien en los tres tipos de suelo, manteniendo el mismo programa de aspiración.

En cuanto al fregado, desconfiaba bastante, la verdad. También he probado mopas autónomas y los resultados eran irregulares. No sustituye el trabajo manual. De eso hay que olvidarse de momento, pero sí que realiza un buen mantenimiento. El Roborock S5 Max lleva integrado un depósito de 280 mililitros, lo que le permite fregar una superficie de 200 metros cuadrados.

El fregado es de salir del paso. Primero porque para evitar daños en el sistema de goteo que mantiene la mopa húmeda se debe utilizar exclusivamente con agua, no con detergente. Y además debe de estar fría o templada, no caliente por el riesgo de deformar el depósito, que es de material plástico. Es cierto que aseguran que la mopa mantiene una presión de 300 gramos sobre el suelo, pero también es verdad que cualquier humano con una fregona presiona más y lo hace con detergente añadido.

Puesta en marcha

Para sacar el máximo partido al Roborock, como a la mayoría de los electrodomésticos más o menos inteligentes, debe estar conectado mediante una app al móvil. Que la app sea Xiaomi Home tiene todo el sentido, ya que Roborock es una empresa que forma parte del entramado de compañías en las que Xiaomi ha invertido. De hecho, los primeros robots aspiradores de Roborock se comercializaron bajo la marca Xiaomi.

Una vez desembalado y con la app instalada en nuestro móvil (es compatible con Android y iOS), conviene elegir bien el lugar en el que vamos a colocar la base de carga. Debe ser accesible para que el S5 Max llegue hasta ella, y a su alrededor debe haber un espacio libre suficiente para que maniobre. Como lleva un depósito para el agua de fregar, han tenido la precaución de añadir en la caja una alfombra plástica para proteger los suelos de madera.

El siguiente paso es conectar el aspirador a la WiFi a través del móvil y el móvil con el aspirador. Aquí hay que tener una única precaución: la red WiFi debe ser de 2,4, no se puede conectar a las de 5 Ghz.

Una vez que la batería está cargada, el propio S5 Max avisará. Una carga completa de batería le da para trabajar hasta tres horas, lo que le da para limpiar más de 120 metros cuadrados.

Desde la app se pueden seleccionar los modos de limpieza (más o menos potencia de aspiración, más o menos presión de agua…), programarlos, acotar horas de descanso, editar los mapas…

Es importante que se realice una primera sesión de aspiración retirando los muebles u objetos que sean ajenos a cada habitación. De esta forma, podrá realizar un mapa bastante preciso de la casa con la distribución de las habitaciones, la disposición de los muebles… Este mapa, que podremos editar para poner el nombre de cada dependencia, separarlas o unirlas, es importante porque nos permitirá pedirle al robot que limpie determinada estancia y también trazar barreras o áreas en las que no debe acceder.

El S5 Max está diseñado para que pueda subirse a las alfombras y aspirarlas. Sin embargo, no conviene que lo haga mientras está fregando, como tampoco fregar los suelos enmoquetados. Para evitarlo, se pueden dibujar en el mapa áreas protegidas que respetará.

Para dibujar los mapas se vale de un telémetro láser que gira constantemente a 300 revoluciones por minuto. Está localizado en la parte superior, en una pequeña protuberancia. Con este sistema realiza el mapeado con bastante precisión. Según el manual, del 98%.

El mantenimiento del Roborock es bastante sencillo. La extracción del depósito de suciedad no tiene complicación: se levanta la tapa y se saca. De vez en cuando se debe lavar con agua. Tiene un filtro de aire que también conviene lavar cada dos semanas y dejar secar antes de volver a utilizar. En el cepillo principal se suelen enredar pelos que se pueden retirar con un cepillo suministrado que se guarda en el propio robot.

A pesar de que puede superar la altura de una alfombra y subirse a ella para aspirar o saltar pequeños desniveles entre habitaciones, tiene la ventaja adicional de que no intenta subirse a los muebles (los hay que lo intentan obstinadamente), lo que deja fuera de peligro las estanterías a ras de suelo o esas mesas que tienen un sobre en la parte baja.

El precio del Roborock S5 Max es de 500 euros. Bueno, en realidad, 499,99 euros (precio de enero de 2020).

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