La mascarilla electrónica de LG supera la prueba del peso y la comodidad

¿Se sujetará bien? ¿Se podrá llevar durante horas seguidas? ¿Se me caerán las orejas? ¿Será sofocante? Eran dudas más que razonables ante la PuriCare Mask de LG.

A pesar de que parezca que la tormenta Filomena ha desplazado a la Covid-19 tanto de la preocupación inmediata como de los espacios informativos, es sólo un espejismo. En unos días, Filomena habrá pasado (con secuelas importantes en algunas comunidades), pero la Covid-19 seguirá ahí. Y más fuerte en número de contagios que nunca. Así que cualquier ayuda para combatirla es bienvenida.

Es verdad que hay unos cuantos impresentables que la llevan cubriendo la papada; algunos más, dejando asomar la nariz (como si no fuera de su cuerpo), y he visto hasta quienes justifican llevar la mascarilla en la mano porque van comiendo un Chupa Chups. Pero, en líneas generales, nos hemos acostumbrado a ellas en cualquiera de sus formatos: higiénicas, de diseño, lavables, con material anti microbiano, con solapa para filtros, FFP2, quirúrgicas, blancas, azules, verdes…

Las FFP2, que tienen la ventaja de proteger simultáneamente al portador y al prójimo, son una de las mejoras opciones. A cambio, debido a su mayor densidad, la respiración se hace más pesada y se nota que pesan más las cuestas y las escaleras. LG anunció allá por septiembre una mascarilla electrónica que incorporaba filtros HEPA de categoría 13 y dos ventiladores que facilitan el flujo de aire. De esta forma, se supera el inconveniente de la mayor densidad de los filtros con ventilación mecánica.

La cuestión del peso

Pero todo eso pesa. Aunque sea poco. Pesa bastante más que una mascarilla. En concreto, 126 gramos. Y aquí había un problema difícil de salvar. Pesan bastante más que unas gafas, que se soportan en las orejas y en el puente de la nariz. En LG lo han resuelto acudiendo a la ergonomía. Han aprovechado el diseño del respirador que cubre la nariz y la boca para que participe en el sistema de sujeción, no sólo la goma para las orejas.

No voy a decir que es como no llevar nada, porque no es así. Ya estamos acostumbrados a caminar con la boca y la nariz tapadas y a tener que esforzarnos un poco más al respirar. Esa parte ya la teníamos superada. Con la distribución del apoyo de la máscara electrónica entre el respirador, la barbilla y las orejas resulta relativamente cómodo llevar los 126 gramos de la PuriCare Mask. Tira un poco de las orejas, así que yo he optado por utilizar la tira de extensión que se incluye en la caja.

El diseño general está bien resuelto: se puede llevar durante horas. Pero hay otros tres aspectos claves. El propio sistema de filtrado del aire, el de ventilación y los materiales con los que se ha fabricado.

Con respecto al primero de ellos, LG ha colocado dos filtros HEPA de categoría 13 (ver recuadro más abajo) que es por donde fluye todo el aire. Según los test realizados por el laboratorio Tüv Rheinland, los filtros son capaces de eliminar el 99,7% de los virus. Ese rendimiento baja un poco, hasta el 97,3% de eficacia cuando se coloca en la mascarilla. También elimina bacterias (93,5%) y los alérgenos de polen (99,1%). En la caja del producto, además de los elementos de la propia PuriCare vienen dos filtros HEPA que hay que cambiar mensualmente (con un uso de diez horas diarias) y un paquete de 10 filtros para el interior del respirador que hay que reemplazar cada semana (con un uso de 10 horas diarias).

La ventilación

Dos ventiladores se encargan de conducir el aire del exterior a través de los filtros HEPA de tal forma que no debemos forzar la respiración como haríamos con una mascarilla de alta densidad. Además de la posición de encendido y apagado, se pueden configurar tres velocidades. Recomiendan la primera mientras se está sentado, la segunda cuando se camina y la tercera al hacerlo rápidamente. Para alternar entre ellas sólo hay que pulsar el único botón que tiene. Se oirá un pitido, dos o tres conforme se avanza de una velocidad a otra.

El sistema de ventilación reconoce cuando se aspira aire y se pone en marcha; y cuando se espira facilita la expulsión a través de los mismos filtros y la distribuye una vez filtrada por las toberas laterales e inferior. Un efecto inmediato que agradecemos los gafotas es que no se empañan las gafas.

La marca coreana ha sido muy cuidadoso a la hora de elegir el material con el que fabrica esta mascarilla. Está construida con materiales de grado médico, los mismos que se utilizan en los respiradores de los hospitales para suministrar oxígeno a los pacientes.

A pesar de que en ningún lugar del producto (ni tampoco en la comunicación de LG) se hace referencia al nivel de protección, desde la compañía se afirma que equivale a las mascarillas FFP2, es decir, aquellas que protegen tanto al portador como a los demás. El proceso de certificación por parte de las autoridades españolas está llevando más tiempo del que preveían. “Estamos inaugurando una nueva categoría de producto“, dice Patricia Parada, Responsable Air Solutions & Air Care de LG España. “Nunca se había certificado un equipo wearable de purificación de aire. Por eso están tardando mucho más de lo que esperábamos”.

Como sucede con todos los equipos electrónicos portátiles, la batería es uno de los puntos débiles. Y también como pasa siempre, depende del uso. Con la carga al máximo, la autonomía es de cuatro horas si se emplea a velocidad tres y de ocho horas cuando bajamos la velocidad de los ventiladores a uno. Da justo para una jornada de trabajo, así que hay que llevar el cargador encima -por cierto, en la caja se incluye cable USB, pero no cargador- y una mascarilla de repuesto (esto siempre). Tarda dos horas en una recarga completa.

Está previsto que se ponga a la venta un cofre que servirá para cargar la batería y mientras desinfectarla mediante luz ultravioleta. Pero habrá que comprarla por separado. Ya que hablamos de comprar, la LG PuriCare Air Purifying Mask cuesta 150 euros; los filtros HEPA (dos unidades y válidos para un mes), 12 euros; los filtros interiores (30 unidades, suficientes para 30 semanas), 12 euros, y la Funda de carga y desinfección costará 120 euros.

¿La competencia?

Durante en estos días se han ido mostrando otros proyectos en la misma línea que la mascarilla electrónica de LG. El último en anunciarse ha sido el de la marca Razer, especializada en el sector de los videojuegos, que ha presentado un proyecto de máscara transparente de plástico con ventiladores recargables y desmontables y con características futuristas, como la incorporación de algoritmos para que la voz suene como si no llevaras mascarilla. Hay otros conceptos en la misma línea de Amazfit o el propio Instituto Tecnológico de Massachusetts (MIT).

Los filtros HEPA

Cuando la industria aeronáutica se lanzó a defender la adecuación de los aviones para tiempos de epidemias sacó a relucir que se limpiaba constantemente el aire mediante filtros HEPA. El aire recircula permanentemente y los agentes contaminantes, desde virus o bacterias hasta alérgenos quedan atrapados en los filtros.

HEPA responde a las siglas High Efficiency Particulate Arresting, o filtro de partículas de alta eficacia. Son tejidos de nanofibras de vidrio dispuestas de forma aleatoria que son capaces de atrapar partículas diminutas. En el caso de las mascarillas de LG se emplean filtros HEPA 13, que bloquean las mayores de 0,3 μm, es decir 0,0003 milímetros. La fibra se pliega en forma de acordeón para multiplicar la superficie de bloqueo en el mismo espacio.

Además de la industria aeronáutica -también están presentes en la mecánica de los automóviles-, los filtros HEPA se han popularizado por su utilización en purificadores y acondicionadores de aire. Y LG lleva en el sector desde 1968, fecha en la que lanzó su primer aire acondicionado.

Entró en el segmento de la purificación de aire en 2010 con el LG Air Bus y para el año siguiente ya tenía una gama completa. En 2015 lanzó una nueva generación de purificadores de aire con el nombre de PuriCare.
La mascarilla electrónica llega como una herramienta contra la Covid-19, pero no es un desarrollo específico. Estaba pensada para combatir la transmisión de enfermedades infecciosas y también los efectos de la contaminación. De hecho, en LG llevan tres años trabajando en ella.

Deja un comentario

Este sitio usa Akismet para reducir el spam. Aprende cómo se procesan los datos de tus comentarios.