La pandemia tampoco le ha sentado mal al negocio de redes

D-Link celebra con un año de retraso su vigésimo aniversario en España, con nuevos equipos y buenos datos de negocio.

Mydlink DCS-6100LH, una cámara de vigilancia barata (29,99 euros) pero con una suscripción de por vida para subir las grabaciones a la nube.

Hay algunos conceptos en el mundo de la tecnología que inducen a error o al menos a confusión. Uno de ellos es la nube. Cuando a un profano le cuentas que subes las fotos a la nube o compartes los documentos desde la nube o incluso que esas tareas de cálculo con big data son computación en la nube, piensa que es algo etéreo, que está en el aire. Nada más falso. Todo eso depende de enormes granjas de ordenadores bien asentados en la tierra y, en muchas ocasiones, sepultados en cuevas y sótanos para que el gasto energético para enfriarlos sea el menor posible. Tras la nube hay mucho metal, mucho hierro, cobre y plástico.

Otro de esos conceptos es lo “inalámbrico“, lo “wireless“. En realidad, la comunicación inalámbrica lleva por detrás bastante infraestructura. Lo que sucede es que tendemos a esconderla. Para que la señal WiFi llegue a todos los rincones de una casa hacen falta un router conectado a un modem, una ONT (Optical Network Terminal) en el caso de tener fibra óptica, probablemente, algún repetidor o amplificador de la señal… todo ello conectado a la red eléctrica y varios de ellos a los cables-fibra de telefonía (datos). La mayoría de las veces, el módem y router los suministra el operador de telefonía o el proveedor de acceso a internet. Así que no nos preocupamos por la marca ni el modelo.

Y ahí, en ese entramado de cables, switchers, antenas… es en donde desenvuelve su actividad la multinacional taiwanesa D-Link. El año pasado por estas fechas convocaban a la prensa del sector a una comida para celebrar los 20 años de la marca en España. La fecha elegida era el 12 de marzo… tres días antes de declararse el estado de alarma. Se suspendió. Así que ese cumpleaños, como tantas celebraciones, se ha aplazado un año. Y tampoco ha sido presencial, sino con cada invitado en su casa.

El aplazamiento ha servido para que hagan balance de una situación tan atípica y dramática en muchas ocasiones. El sector tecnológico, en general, es uno de los que menos han sufrido la pandemia. En ciertos casos, como en el del equipamiento informático, ha experimentado crecimientos cuando la tendencia de los últimos años era la contraria, la contracción.

¿Qué ha sucedido con los componentes que suministra D-Link? La respuesta corta es que en 2020 han crecido y todavía esperan crecer más en 2021. Son ambiciosos: esperan unas cifras de crecimiento del 19% en el mercado ibérico, con mayor impacto en Portugal (22%) que en España (18%). Con dos focos estratégicos: el WiFi 6 y la normalización del 5G, dos tecnologías complementarias para el desarrollo del Internet de las Cosas (IoT).

En el área de consumo (supone el 33% del negocio de D-Link), como avance de otros equipos en las gamas de routers, adaptadores WiFi, powerline… aprovecharon la convocatoria para presentar tres cámaras de vigilancia inalámbricas, una para exteriores (DCS-8302LH, 114,36 euros en Amazon) y dos para interiores: una de bajo coste (DCS-6100LH, 29,90 euros) y otra motorizada (DCS-6500LH, 65,76 euros). Al margen de sus características, una ventaja objetiva de las cámaras de D-Link es que tienen una suscripción gratuita de por vida en su sistema de grabación en la nube mydlink.

Es posible que la próxima vez que nos quejemos de la cobertura de la red WiFi de casa, pensemos que igual tienen algo que ver los equipos que nos han instalado…

Deja un comentario

Este sitio usa Akismet para reducir el spam. Aprende cómo se procesan los datos de tus comentarios.